El ministro de Minas de la República Democrática del Congo sobrevivió a un accidente aéreo Congo que pudo haber terminado en tragedia, pero terminó en milagro.
La aeronave, que transportaba a Louis Watum Kabamba y su equipo, se salió de la pista al aterrizar en Lualaba y se incendió rápidamente.
A pesar del caos, los 20 ocupantes lograron evacuar antes de que el fuego consumiera el avión, según confirmó el portavoz del ministro, Isaac Nyembo.
“Escapamos por segundos. El humo nos rodeaba, pero logramos salir”, relató Nyembo a medios locales, aún conmovido por lo vivido en tierra.
Accidente aéreo Congo: un aterrizaje fallido que pudo ser fatal
El vuelo tenía como destino Kolwezi, donde el ministro evaluaría los daños tras un derrumbe en la mina Kalando, que dejó más de 30 muertos.
El accidente aéreo Congo ocurrió el lunes 17 de noviembre, cuando el avión perdió el control al tocar tierra y se desvió de la pista.
Las imágenes del siniestro, difundidas en redes sociales, muestran llamas envolviendo la aeronave mientras los pasajeros huyen desesperados por las salidas de emergencia.
Las autoridades investigan si una falla en los neumáticos provocó el siniestro, aunque aún no se ha emitido un informe oficial.
Este accidente aéreo Congo reaviva el debate sobre la seguridad aérea en regiones con infraestructura limitada y condiciones climáticas adversas.
La rápida reacción de la tripulación y la calma de los pasajeros fueron clave para evitar una tragedia mayor, según testigos presenciales.
“Fue un milagro que todos saliéramos vivos. El fuego avanzaba muy rápido”, declaró uno de los técnicos que acompañaba la delegación.
El ministro Kabamba, visiblemente afectado, agradeció a los rescatistas y pidió reforzar los protocolos de seguridad en los aeropuertos del país.
Aunque las pérdidas materiales fueron totales, la vida de cada pasajero fue preservada, lo que ha sido motivo de alivio nacional.
Este accidente aéreo Congo nos recuerda que la vida puede cambiar en segundos, y que cada día es una oportunidad para agradecer.
La tragedia evitada deja una lección de humanidad, valentía y la urgente necesidad de mejorar la seguridad en los cielos africanos.
