La presidenta Claudia Sheinbaum caminaba por el centro histórico cuando un hombre la abordó con violencia. El acoso sexual callejero se volvió protagonista del momento.
Mientras saludaba a simpatizantes, el sujeto se acercó sin previo aviso. Le rodeó el hombro, tocó su torso y trató de besarla. Nadie lo detuvo inicialmente.
Aunque Sheinbaum intentó mantener la calma, su rostro reflejaba tensión. El equipo de seguridad reaccionó tarde, apartando al agresor que parecía estar bajo efectos de alcohol.
El incidente ocurrió mientras se dirigía a la Secretaría de Educación Pública. Decidió caminar por cercanía, sin prever el riesgo que enfrentaría en público.
Acoso sexual callejero expone vulnerabilidad incluso en figuras de poder
La agresión fue captada en video y difundida ampliamente. La escena generó indignación nacional, evidenciando que el acoso sexual callejero no distingue jerarquías ni contextos.
Citlali Hernández, titular de la Secretaría de las Mujeres, condenó el acto. Denunció la normalización del acoso y la visión machista que lo perpetúa en México.
Según ONU Mujeres, siete de cada diez mexicanas han sufrido violencia. El acoso sexual callejero forma parte de una cadena de agresiones que muchas enfrentan diariamente.
El Inegi confirma cifras similares: 48 % de mujeres mayores de 15 años han vivido violencia sexual. La cifra negra supera el 90 %, por falta de denuncias.
La Fiscalía de Delitos Sexuales recibió al agresor. Aunque fue detenido, el debate sobre seguridad presidencial y violencia de género se intensificó tras el incidente.
Sheinbaum, con temple, se tomó una foto con el agresor antes de continuar. Su gesto dividió opiniones, pero mostró una postura firme ante la adversidad.
Este episodio revela que ni la máxima autoridad está exenta. El acoso sexual callejero exige respuestas urgentes, políticas públicas efectivas y un cambio cultural profundo.
La sociedad debe rechazar toda forma de violencia. Es momento de actuar, educar y proteger a las mujeres, sin importar su cargo, edad o contexto.
