En Maracaibo, la cañada Cacaíto dejó de ser un foco de riesgo para convertirse en símbolo de recuperación ambiental y compromiso comunitario con el bienestar colectivo.

Este sábado, el Instituto Municipal del Ambiente (IMA) intervino más de 900 metros lineales de la cañada, ubicada cerca del Terminal de Pasajeros en Cristo de Aranza.

Janner Pérez, presidente (e) del IMA, junto a autoridades locales, supervisó el embaulamiento con maquinaria pesada y cinco camiones volteos para descongestionar el canal pluvial.

Según Pérez, en quince días la cañada Cacaíto estará completamente saneada, beneficiando directamente a las comunidades que viven en sus alrededores y sufren en temporada de lluvias.

La recuperación de la cañada Cacaíto mejora la calidad de vida en Cristo de Aranza

Lenyn González, director (e) del Terminal, destacó que este esfuerzo forma parte del Plan Lluvia 2025, impulsado por el alcalde Giancarlo Di Martino.

Judith Colman, concejala de la parroquia, celebró la acción como ejemplo de gestión ambiental efectiva y respuesta rápida ante las necesidades del pueblo maracaibero.

Las lluvias recientes no han causado emergencias, gracias al mantenimiento preventivo de cañadas como Fénix, que fluyó sin novedad durante la madrugada del sábado.

El IMA desplegó cuadrillas manuales para retirar desechos arrastrados, demostrando que el trabajo conjunto entre gobierno y comunidad genera resultados tangibles.

El poder popular, consejos comunales y circuitos vecinales se han sumado activamente a las jornadas de limpieza de la cañada Cacaíto, fortaleciendo el sentido de pertenencia territorial.

Di Martino ha mantenido vigilancia constante sobre las cañadas, asegurando que ninguna parroquia ha reportado daños por quebradas durante las últimas precipitaciones.

La articulación con la Gobernación del Zulia ha sido clave para sostener los operativos y garantizar el saneamiento integral de los espacios urbanos.

Los habitantes de Antonio Borjas Romero reconocen el esfuerzo institucional y piden que se mantenga el ritmo de trabajo en todas las zonas vulnerables.

La cañada Cacaíto ya no representa peligro, sino esperanza. Ahora, la ciudadanía debe asumir el compromiso de no arrojar basura y cuidar el entorno.

Un Maracaibo limpio comienza con conciencia colectiva. La transformación de Cacaíto demuestra que cuando se trabaja en equipo, el cambio sí es posible.

RDN

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