El pleno del Congreso de Perú negó el permiso solicitado por el presidente de ese país, Pedro Castillo, para viajar a Bogotá y asistir a la toma de mando del jefe de Estado electo Gustavo Petro.
«Con 67 votos en contra, el pleno del Congreso no aprobó el Proyecto de Resolución Legislativa 2741, que autoriza al presidente de la República salir del territorio nacional del 6 al 8 de agosto de 2022», informó el parlamento a través de su cuenta en Twitter.
En total, 67 congresistas votaron en contra de concederle el permiso a Castillo, 42 congresistas lo hicieron a favor y hubo 5 abstenciones, con lo que el Parlamento negó el permiso que los presidentes peruanos deben obtener de la cámara para cualquier viaje al exterior.
Al tomar la palabra en el pleno, los diputados esgrimieron diferentes argumentos para negar el permiso; algunos afirmaron que existía riesgo de fuga, puesto que la Fiscalía está investigando a Castillo por varios casos de posible corrupción, mientras que otros alegaron que hay «una crisis presidencial sin precedentes».
«Estamos en una crisis presidencial sin precedentes y creo que este momento debería el presidente enviar (a Colombia) a su vicepresidenta o el canciller, pero creo que el presidente debe estar aquí, dar la cara y declarar y explicar los actos en que se encuentra», dijo al tomar la palabra la expresidenta del Congreso María del Carmen Alva, del partido derechista Acción Popular.
Por su parte, el congresista Juan Carlos Martin Lizarzaburu, del fujimorista Fuerza Popular, afirmó que Castillo «se va a querer fugar» si acude a Colombia, por lo que pidió que «mande al canciller y se quede asumiendo la responsabilidad».
En ese mismo sentido se expresó su compañero de bancada Héctor Ventura, quien afirmó que «hay un evidente peligro de fuga».
Por su parte, Katy Ugarte, del partido Perú Libre con el que Castillo llegó a la Presidencia, afirmó que el jefe de Estado peruano «viene colaborando en las investigaciones que la Fiscalía ha abierto en su contra» y subrayó que «él jamás huiría del país».
«Pido a mis colegas no dejarse llevar por el odio ni las teorías irracionales», reclamó sin éxito.
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