Los expertos lo tienen claro: el ejercicio es un gran aliado para los pacientes con enfermedades reumáticas. Y no estamos ante un problema menor, pues se estima que en España 1 de cada 4 personas mayores de 20 años padece alguna de las más de 200 dolencias reumáticas. Artritis reumatoide, lupus, artrosis, fibromialgia… A todas ellas se dirige el entrenador personal Víctor Díaz (@prohealth.vd), especialista en ciencias de la actividad física y el deporte, en su recién publicado libro Enfermedades reumáticas y ejercicio, una guía basada en la evidencia científica con tres objetivos: mejorar la salud articular, la movilidad y la calidad de vida de quienes padecen una enfermedad reumática. En formato de ebook interactivo incluye múltiples recomendaciones y más de 50 ejercicios en vídeo para que no te quede ninguna duda de cómo debes ejecutar correctamente cada ejercicio. Hemos tenido la ocasión de hablar con el experto sobre por qué debemos tener muy presente el ejercicio físico si convivimos con estas dolencias.

Según algunos estudios, solo 1 de cada 3 personas con enfermedades reumáticas alcanzan los mínimos de actividad física recomendados por la OMS, ¿cuál cree que es el motivo?

La principal barrera que informan los pacientes es la desinformación, el miedo a las lesiones y a empeorar el dolor o la enfermedad. Además, la adherencia a los programas de ejercicio es un problema serio ya que tenemos datos que demuestran que el 85% de los pacientes abandona el ejercicio a los 3 meses y un 50% a los 18 meses. Por este motivo, conocer las posibles barreras para la realización de ejercicio en pacientes con enfermedades reumáticas es fundamental para diseñar programas de ejercicio específicos que tengan garantías de ser eficaces. Es muy importante dotar al paciente de información de calidad, adecuar el ejercicio a cada persona y conseguir “cronificar el ejercicio” haciendo que forme parte de su día a día a largo plazo.

Las enfermedades reumáticas son muy distintas entre sí, pero comparten determinados síntomas, como rigidez, inflamación, dolor, etc., ¿es el ejercicio un buen aliado para tratar de mitigar dichos síntomas?

El ejercicio está incluido dentro del tratamiento no farmacológico de este grupo de enfermedades porque mejora los síntomas (dolor, rigidez, inflamación, fatiga, debilidad muscular, pérdida de densidad mineral ósea, etc.) y previene muchas de sus consecuencias a medio-largo plazo. Además, puede limitar la aparición de otras enfermedades asociadas y los efectos secundarios de la medicación. Cuando nos enfrentamos a estas enfermedades podemos intentar tratar las causas, mejorar los síntomas, prevenir las consecuencias a medio y largo plazo, o centrarnos en los factores que influyen negativamente en el pronóstico y el curso de la enfermedad (problemas médicos asociados, el proceso de envejecimiento, los efectos secundarios del tratamiento…). Aunque parezca sorprendente, las investigaciones recientes sugieren que mediante la actividad física y el ejercicio podemos influir positivamente en todos estos aspectos. 

Se dice que el ejercicio es el mejor antiinflamatorio natural, ¿por qué tiene un efecto antiinflamatorio?

El ejercicio es un gran modulador del estado inflamatorio y una poderosa herramienta para prevenir y tratar enfermedades relacionadas con la inflamación. El ejercicio produce efectos antiinflamatorios porque mejora la sensibilidad a la insulina, reduce el tejido adiposo (en especial de grasa visceral), mejora el metabolismo celular, disminuye la producción de mediadores de la inflamación por las células inmunes y potencia ciertos antioxidantes endógenos. Además, no olvidemos que el músculo es un importante órgano endocrino que tiene la capacidad de interactuar con otros tejidos (como el tejido adiposo, el hígado, el páncreas, el hueso o el cerebro) y de secretar diferentes citoquinas que median los efectos antiinflamatorios. Efectivamente, el ejercicio es el mejor antiinflamatorio natural.

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