El gobernador de Florida, Ron DeSantis, ha intensificado su confrontación con el poder judicial al criticar abiertamente a la jueza federal Kathleen Williams, quien ordenó el cierre del centro de detención migratoria apodado ‘Alligator Alcatraz’.
«Esta no es una jueza que nos iba a dar un trato justo», afirmó DeSantis en un acto público, en el que aseguró que la decisión de la magistrada, nominada por el expresidente Barack Obama, no detendrá los esfuerzos de deportación del estado.
A pesar de la orden judicial, la administración de DeSantis ha dejado claro que continuará su misión de deportar migrantes. Para ello, el gobernador anunció dos medidas clave:
- Apelación y vuelos continuos: El gobierno estatal apelará la decisión judicial y mantendrá sus esfuerzos de deportación a través de vuelos semanales desde Tallahassee, en coordinación con ICE y la Guardia Costera. Como prueba de estos esfuerzos, DeSantis citó un operativo reciente de la Patrulla de Carreteras de Florida (FHP) que detuvo a 200 inmigrantes en solo 72 horas.
- Nuevo centro de detención: En un claro desafío a la orden de cierre, DeSantis anunció la apertura de un nuevo centro de detención, el «Deportation Depot», ubicado en una cárcel abandonada en el norte del estado con capacidad para 1,300 personas.
«Estamos orgullosos del trabajo que nuestros equipos están haciendo y continuaremos desplegando todos los recursos disponibles para identificar, aprehender, y remover a todos aquellos que busquen explotar nuestro estado y amenazar a nuestra gente», recalcó DeSantis.
Mientras que los demandantes ambientales —Friends of The Everglades, Center for Biological Diversity y la tribu Miccosukee— han asegurado que defenderán el caso hasta la Corte Suprema, los demócratas sostienen que el gobierno de DeSantis ya esperaba el fallo. En su visita al lugar, el congresista Maxwell Frost indicó que había menos de 340 migrantes, lo que sugiere una previsión por parte de la administración.
EL NACIONAL / RDN
