Dorothea Puente asesina en serie mantuvo una fachada de bondad en Sacramento. Esta abuela aparentemente amable regentaba una pensión para indigentes y ancianos. Sin embargo, tras su imagen tranquila escondía un plan siniestro. La comunidad la respetaba por ayudar a los vulnerables. No obstante, la realidad resultó mucho más oscura.
Dorothea Puente asesina en serie ocultaba su verdadero rostro. Creció en un hogar marcado por violencia y alcoholismo. Sus padres fallecieron cuando ella tenía nueve años. Por tanto, pasó su adolescencia en orfanatos con maltratos frecuentes. Estos traumas influyeron en su comportamiento posterior. Además, acumuló antecedentes por fraudes y falsificaciones desde 1948.
La mujer abrió una pensión en la calle F. Allí atraía a personas carenciadas con promesas de refugio. Luego, las drogaba con mezclas letales de fármacos. Finalmente, las asesinaba y enterraba en el jardín. El móvil principal era económico. Cobraba los cheques de seguridad social de las víctimas. De esta forma, financiaba una vida más cómoda.
En 1988, un vecino alertó sobre desapariciones extrañas. La policía allanó la propiedad. Durante las excavaciones descubrieron siete cuerpos. Además, hallaron restos de otras víctimas relacionadas. Dorothea Puente intentó huir con identidad falsa. Sin embargo, la capturaron días después.
El juicio incluyó más de 150 testigos. La condenaron por tres homicidios. Recibió cadena perpetua sin parole. Pasó sus últimos años en prisión. Murió en 2011 a los 82 años.
Dorothea Puente asesina en serie dejó un legado de horror. Su caso expuso fallas en el apoyo a vulnerables. Muchos cuestionaron el sistema social estadounidense. El contraste entre su apariencia y crímenes impacta aún hoy.
