El Kremlin negó haber realizado un ensayo nuclear en Rusia, luego de que Donald Trump anunciara pruebas inmediatas del arsenal estadounidense por “igualdad de condiciones”.
Dmitri Peskov, portavoz presidencial, aclaró que los lanzamientos recientes corresponden a sistemas de armamento con propulsión atómica, pero no constituyen ensayos nucleares como cree Washington.
Rusia probó el misil Burevéstnik y el sumergible Poseidón, y notificó a la Casa Blanca sobre sus maniobras militares del 21 y 28 de octubre.
Peskov insistió en que la información la transmitió correctamente, y que cualquier interpretación errónea no debe escalar hacia una carrera armamentista entre ambas potencias.
El ensayo nuclear en Rusia sigue bajo moratoria, según declaraciones oficiales del Kremlin
Vladímir Putin mantiene vigente la moratoria sobre ensayos nucleares, siempre que otras potencias respeten el mismo compromiso, según reiteró el Kremlin en rueda de prensa.
Aunque en 2023 Rusia revocó la ratificación del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares, no ha realizado pruebas desde la caída de la Unión Soviética.
Trump, por su parte, ordenó al Departamento de Guerra iniciar pruebas nucleares “inmediatamente”, alegando que otros países ya están rompiendo la moratoria internacional.
El anuncio lo publicó en Truth Social, sin especificar si se trata de lanzamientos simulados o pruebas subterráneas con carga nuclear activa.
Peskov negó que Moscú haya recibido información oficial sobre la decisión de Trump, lo que aumenta la tensión diplomática entre ambas naciones en plena crisis global y el alerta del gobierno estadounidense sobre el presunto ensayo nuclear en Rusia.
Además, confirmó que no existen avances en las negociaciones para renovar el tratado START III, el último acuerdo de desarme nuclear vigente entre Rusia y Estados Unidos.
Putin propuso extender voluntariamente el tratado por un año, pero Washington no ha respondido con propuestas sustanciales, según fuentes del Kremlin.
Mientras tanto, la comunidad internacional observa con preocupación el deterioro del diálogo estratégico entre las dos mayores potencias nucleares del planeta.
El ensayo nuclear en Rusia no se ha reactivado, pero la desconfianza mutua podría desencadenar una nueva era de confrontación armamentista.
Es urgente que ambas partes retomen el camino diplomático y eviten decisiones unilaterales que pongan en riesgo la seguridad global.
La transparencia y el respeto a los tratados internacionales son esenciales para preservar la paz en un mundo cada vez más polarizado.
La historia ha demostrado que la escalada nuclear nunca trae estabilidad, solo incertidumbre y miedo para las generaciones futuras.
