Un entrenador personal británico murió tras consumir cafeína en polvo que equivalía a 200 tazas de café. Thomas Anthony Mansfield falleció trágicamente tras calcular mal la cantidad de cafeína que debía poner en su bebida pre-entrenamiento. El padre de dos hijos, que trabajaba como guardia de seguridad y entrenador personal, había pedido un paquete de cafeína en polvo a Blackburn Distribution, una empresa de suplementos con sede en el Reino Unido.
Aunque las instrucciones recomendaban ingerir entre 60 y 300 mg dos veces al día, la balanza digital que Mansfield utilizó para medir el polvo tenía un peso inicial de 2 gramos, lo que equivale a varias veces la cantidad máxima de una sola porción. John Gittins, juez de instrucción superior del este y el centro de Gales del Norte, declaró que Mansfield “probablemente pretendía tomar una porción media” al intentar medir el polvo, pero en lugar de ello consumió una cantidad excesiva del suplemento.
Según ha explicado quien era su esposa, Suzannah Mansfield, quien concedió una entrevista al diario ‘Daily Mail’, su pareja empezó a «agarrarse el pecho» en el sofá de su casa tras beber la preparación y después le empezó a salir espuma por la boca.
En ese momento, salió corriendo a pedir ayuda a vecinos y familiares, que llamaron a una ambulancia. Los paramédicos llegaron a los pocos minutos e intentaron salvarle la vida con un desfibrilador, debido al ritmo cardíaco «extremadamente anormal».
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