Por Soc. Enrique Parra
El debate sobre el futuro económico de Venezuela suele girar en torno a su compleja realidad actual. Sin embargo, al aislar el factor de las sanciones financieras y comerciales y el bloqueo estadounidense, emerge un panorama de desarrollo integral con un potencial difícil de igualar en Latinoamérica.
Sin las restricciones que limitan su acceso a mercados, tecnologías y sistemas de financiamiento internacional la proyección de Venezuela transita de la resiliencia, hacia una transformación estructural económica, financiera, industrial y comercial.
Venezuela cuenta con el motor energético como palanca estratégica para su desarrollo. El país posee probadamente las mayores reservas de petróleo del mundo (más de 303.000 millones de barriles) y la octava reserva de gas natural.
La comercialización libre, directa y soberana de esas ingentes cantidades de combustibles fósiles, garantizaría los recursos financieros suficientes y necesarios para el desarrollo integral de la nación.
De tal manera que Venezuela podría vender sus hidrocarburos a valor pleno de mercado, eliminando los costosos intermediarios y los descuentos forzados por el comercio bajo asedio, si y solo si, los EEUU la exime de las ilegales y obstructivas sanciones unilaterales.
La nación bolivariana sin sanciones sería «buen puerto», arribaría la reinversión tecnológica lo cual permite la entrada de capitales y tecnología críticas para modernizar la infraestructura de refinación y mejoramiento del crudo extra-pesado de la Faja Petrolífera del Orinoco, lo cual colocaría al país, una vez más, como líder mundial exportador de hidrocarburos.
Asimismo, surgirían las condiciones requeridas para la diversificación económica, más allá del rentismo petrolero, como estrategia para el desarrollo nacional permanente e irreversible.
De modo que, el verdadero desarrollo integral de Venezuela en un escenario libre de sanciones y bloqueo no radica en volver a depender exclusivamente del petróleo, sino en utilizar esa renta para dinamizar otros sectores estratégicos como lo son:
* La riqueza minera e industrial localizada en Guayana, con grandes depósitos de hierro, bauxita (aluminio), oro de alta pureza y minerales críticos para la tecnología moderna (como el coltán, torio y el níquel). Además, la reactivación de las industrias básicas operando a máxima capacidad, permitiría exportar productos manufacturados con valor agregado.
* El potencial agroalimentario con más de 30 millones de hectáreas aptas para la agricultura y la ganadería con un importante rebaño bovino y búfalino. Existen las condiciones geográficas, para alcanzar la plena soberanía alimentaria e incorporarse con fuerza al mercado de exportación de alimentos café, cacao, carne y pescado.
* El Arribo de corrientes masivas de turismo receptivo, estimuladas por la diversidad geográfica (playas caribeñas, los Andes, la selva amazónica y las formaciones de tepuyes) representa una fuente inagotable de divisas no petroleras, una vez normalizada la conectividad aérea global y la inversión en hotelería.
El mayor impacto de una economía soberana sin sanciones, ni bloqueos se reflejaría en la calidad de vida de los ciudadanos. El flujo regular de ingresos permitiría la estabilización definitiva del sistema eléctrico nacional, la red de agua potable y los servicios públicos.
Por otra parte, facilitaría el financiamiento sostenible de la salud, la educación y la recuperación del poder adquisitivo real de los trabajadores. Lo que se traduciría en la transferencia directa de la riqueza nacional, al bienestar social de todos los venezolanos.
Luego entonces, en razón de la lucha decidida, firme, valiente y justa por una Venezuela sin sanciones, el Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, con el liderazgo de la Presidenta Delcy Rodríguez, no escatima esfuerzo alguno para diplomáticamente y con la movilización del pueblo peregrinando en unidad nacional, demandar ante el mundo el levantamiento de las sanciones y el bloqueo estadounidense contra el pueblo venezolano, agobiado por sus repudiables efectos.
ENTREVEO N° 159
Maracaibo, 24/05/2026
RDN
