El delantero estrella del Manchester City y de la selección de Noruega, Erling Braut Haaland, ha iniciado acciones legales formales contra la aerolínea Norwegian Air Shuttle. La demanda, interpuesta de manera conjunta por el futbolista y su empresa de gestión de derechos de imagen, York Promotions, alega el uso ilícito y no autorizado de los rasgos distintivos del jugador en una campaña publicitaria difundida durante el reciente Mundial de fútbol celebrado en Estados Unidos, México y Canadá.
El origen del conflicto publicitario
El núcleo de la disputa legal radica en una serie de publicaciones realizadas por la compañía aérea en sus plataformas de redes sociales. En dichas publicaciones, se mostraba la imagen de un avión comercial decorado digitalmente con la icónica coleta que lucía el atacante nórdico —un peinado característico que el jugador decidió cortarse tras la finalización de la cita mundialista—. La imagen estaba acompañada por el eslogan publicitario: «Nunca hemos parecido más noruegos», una estrategia que la defensa del futbolista considera un aprovechamiento comercial indebido de su marca personal.
Posturas encontradas entre las partes
Thomas Hagen, abogado representante de York Promotions y de Erling Haaland, confirmó la presentación de la demanda ante el diario noruego VG, enfatizando que el caso gira en torno a la explotación comercial no consentida de la identidad del deportista para incentivar la venta de billetes de avión. Por su parte, portavoces de la aerolínea Norwegian confirmaron la recepción de la notificación judicial y procedieron a retirar de inmediato el material gráfico de sus canales digitales. No obstante, la empresa calificó la medida legal de «incomprensible», argumentando que se trató de publicaciones basadas en tendencias de redes sociales destinadas únicamente a apoyar a la selección nacional y a sus figuras deportivas.
Próximos pasos en los tribunales de Oslo
La aerolínea ha manifestado su pesar por el hecho de que una iniciativa de apoyo deportivo haya derivado en una querella formal, expresando su deseo de entablar un diálogo constructivo que permita resolver el conflicto de manera amistosa en el futuro. A pesar de estas intenciones de conciliación, el proceso judicial sigue su curso. Un juzgado de primera instancia de la ciudad de Oslo ha programado una audiencia preliminar entre los representantes legales de ambas partes para el próximo 9 de octubre, encuentro que servirá para evaluar la viabilidad de un acuerdo o dar inicio formal al juicio por derechos de propiedad intelectual.
