El Ministerio de Asuntos Exteriores de la República Islámica de Irán condenó con firmeza la decisión del Gobierno de Colombia de romper de manera formal las relaciones diplomáticas bilaterales, una medida que pone fin a más de medio siglo de vínculos oficiales entre ambas naciones. Teherán calificó la determinación de Bogotá como un acto «injustificado y hostil», asegurando que los argumentos presentados por la administración del presidente Abelardo de la Espriella carecen de validez y lógica.

Acusaciones de influencia de Estados Unidos e Israel

A través de un comunicado oficial difundido por su Cancillería, el Gobierno iraní aseveró que la decisión de Colombia no responde a intereses nacionales legítimos, sino a presiones geopolíticas externas. «Es evidente que ninguna de las acusaciones planteadas por el Gobierno colombiano para justificar esta decisión es válida ni lógica, y que esta medida ha sido adoptada únicamente bajo la influencia del régimen sionista y de Estados Unidos», reza el documento emitido por Teherán. Las autoridades persas recalcaron que esta ruptura va en contra del principio de respeto mutuo y perjudica directamente los intereses de los pueblos de ambos países.

Los argumentos de Bogotá y la designación de la Guardia Revolucionaria

La reacción de Irán se produce un día después de que el Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia anunciara la ruptura formal de las relaciones diplomáticas, con efecto retroactivo desde el 19 de septiembre de 2026. El Gobierno colombiano justificó la medida bajo los pilares de su nueva política de seguridad nacional y hemisférica, acusando a Teherán de mantener vínculos con grupos narcoterroristas internacionales. Adicionalmente, Bogotá declaró al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) de Irán como una «organización terrorista», argumentando que representa un grave peligro para la paz global y que realiza operaciones encubiertas fuera de sus fronteras.

Teherán responde con acusaciones de narcotráfico

En una escalada de la retórica diplomática, la Cancillería iraní arremetió contra el Gobierno colombiano acusándolo de estar influenciado por cárteles de producción y distribución de drogas. Teherán afirmó que Colombia «no se encuentra en posición alguna para dar lecciones a otros sobre terrorismo y drogas», y calificó la medida diplomática como un «hipócrita intento de desviar la atención» de su supuesta responsabilidad en el tráfico transnacional de estupefacientes. Asimismo, Irán advirtió que adoptará todas las medidas necesarias en el marco del derecho internacional para proteger sus intereses nacionales frente a lo que considera una actitud hostil.

Mantenimiento de los canales consulares

A pesar de la ruptura de las relaciones diplomáticas, que se remontaban al 28 de abril de 1975, ambos países confirmaron que mantendrán activos sus vínculos consulares. Esta decisión se ampara en las disposiciones de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas y Consulares, lo que garantizará la continuidad de los trámites, la asistencia y la protección de los ciudadanos colombianos e iraníes en sus respectivos territorios. No obstante, el panorama político denota un distanciamiento profundo y un alineamiento estratégico de Colombia con sus aliados occidentales en el complejo escenario de Medio Oriente.

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