Este lunes por la mañana se confirmó la noticia de la muerte del papa Francisco, tras su última aparición pública desde el balcón de la basílica de San Pedro en la celebración de Pascua. En una entrevista con Infobae, el pontífice expresó su visión sobre la muerte, manifestando su deseo de poder “verla venir”.
Con voz firme y serena, Bergoglio afirmó no temerle a la muerte, reconociendo que es un momento inevitable. Recordó haberse preparado para situaciones de riesgo, como una operación delicada, mostrando una actitud de aceptación y preparación ante el final de su vida.
“Le pedí al Señor que no me agarre inconsciente, eso no”, dijo tras permanecer internado durante el mes de febrero, en el Hospital Gemelli de Roma, debido a una neumonía bilateral que lo mantuvo en grave estado durante varias semanas. Tras 38 días, fue dado de alta el 23 de marzo.
“Dicen que es raro que exista el miedo a la muerte, el miedo es verla venir. Debe haber una luz muy grande, una felicidad muy grande. Un camino muy grande en el camino del encuentro con Dios. Yo creo que Dios hasta último momento, espera y ayuda”, declaró esbozando una sonrisa cómplice.
El Papa Francisco y su delicado estado de salud
A pesar de su delicado estado de salud, el papa Francisco dirigió la tradicional bendición “Urbi et Orbi” desde el balcón de la basílica de San Pedro, deseando a los fieles un “feliz domingo de Pascua” y promoviendo la libertad de pensamiento y la tolerancia. Lo hizo en silla de ruedas y sin oxígeno, mostrando que su estado de salud estaba muy agravado.
En su mensaje, el papa insistió en que no puede haber paz sin libertad religiosa, de pensamiento y expresión, y llamó a los líderes políticos a no ceder al miedo, sino a ayudar a los necesitados y promover el desarrollo, aludiendo además a la urgente situación en Medio Oriente.
El Papa Francisco enfrentó serios problemas de salud en los últimos años ante de su muerte, incluyendo una cirugía intestinal en 2021 y dolores en los ligamentos de la rodilla que limitaron su movilidad, obligándolo a usar silla de ruedas o bastón. Además, sufrió intensos dolores nerviosos que dificultaban incluso las tareas cotidianas, reflejando la gravedad de su condición física.
Antes de su fallecimiento, su salud se deterioró debido a complicaciones por bronquitis y neumonía bilateral, las cuales se sumaron a la causa real de su muerte: un derrame cerebral y un colapso cardiovascular irreversible.
Según la Santa Sede, previamente, Francisco había sufrido “un episodio previo de insuficiencia respiratoria aguda en neumonía multimicrobiana bilateral; bronquiectasias múltiples: hipertensión arterial; diabetes tipo II; la constatación de la muerte se realizó mediante registro electrocardioanatómico”.
Biblia Todo/RDN
