Desde Yakarta, el presidente brasileño Lula da Silva rechazó las operaciones terrestres que Donald Trump propuso para combatir el narcotráfico en Latinoamérica.
Lula afirmó que no se puede invadir territorios ajenos sin respetar la constitución de cada país, ni ignorar su soberanía y autodeterminación.
El mandatario brasileño propuso ejecutar planes conjuntos en lugar de imponer acciones unilaterales que podrían desestabilizar la región y violar el derecho internacional.
Las operaciones terrestres propuestas por Trump generan rechazo en Brasil y preocupación por la soberanía latinoamericana, especialmente tras los bombardeos en el Caribe.
Washington inició ataques letales contra embarcaciones sospechosas de transportar drogas, dejando más de treinta muertos en el Caribe y el Pacífico.
Lula cuestionó la legalidad de estas acciones, señalando que antes de castigar, se deben presentar pruebas claras y respetar los procesos judiciales.
Lea también: Estados Unidos inicia ejercicios militares en Trinidad y Tobago
En tono conciliador, Lula expresó su disposición a dialogar con Trump sobre estrategias antidrogas que promuevan armonía y cooperación regional.
El llamado se produjo justo después de que Trump reiterara su intención de ejecutar operaciones terrestres contra cárteles en América Latina.
Trump justificó los bombardeos como respuesta a la crisis de drogas en Estados Unidos, que ha cobrado miles de vidas en los últimos años.
Sin embargo, Estados Unidos no ha presentado evidencia concreta sobre las embarcaciones atacadas ni sobre las organizaciones involucradas.
La fiscal Pam Bondi duplicó la recompensa por información sobre Nicolás Maduro, acusándolo de liderar un cártel sin pruebas verificables.
Organizaciones internacionales han criticado los ataques por violar normas del derecho internacional y por su falta de transparencia operativa.
Expertos advierten que las operaciones terrestres podrían escalar conflictos diplomáticos y afectar la estabilidad regional en América Latina.
Lula insiste en que la lucha contra el narcotráfico debe respetar la soberanía, promover el diálogo y evitar acciones militares unilaterales.
La soberanía regional exige diálogo, respeto mutuo y cooperación real para enfrentar desafíos sin imposiciones externas.
