El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, ha ordenado formalmente la apertura de una investigación penal y el procesamiento de los militares y oficiales de inteligencia que participaron en el documental ‘NAZA’. La producción audiovisual, que expone presuntas directrices de ataques masivos contra civiles en la Franja de Gaza, ha sido calificada por la oficina del mandatario como una amenaza directa a la seguridad nacional. Según el comunicado oficial, los testimonios presentados constituyen delitos graves de revelación de información clasificada, difamación y perjuicio a las relaciones diplomáticas del Estado hebreo.
Las revelaciones de ‘NAZA’ y el uso de inteligencia artificial
El documental toma su nombre del acrónimo militar ‘NAZA’, utilizado por los servicios de inteligencia israelíes para calcular el número estimado de bajas civiles aceptables en un bombardeo estratégico. La producción recopila las declaraciones anónimas de 24 oficiales de inteligencia y soldados de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). Entre las revelaciones más controvertidas se detalla el uso de sistemas de inteligencia artificial diseñados para predecir, mediante patrones de telecomunicaciones, si un ciudadano gazatí pertenece a milicias armadas, operando con un margen de error estimado del 15 %.
Ataques programados y bombardeos en zonas de evacuación
Los testimonios recogidos en el filme describen una doctrina militar en la que se autoriza el bombardeo de viviendas residenciales multifamiliares una vez que el sospechoso regresa a su hogar a pernoctar, asumiendo la muerte de familias enteras como daño colateral. Asimismo, los informantes aseguran que el Ejército ejecutó ataques aéreos en sectores previamente declarados como zonas seguras o bajo órdenes de evacuación activa, plenamente conscientes de que la población civil aún permanecía refugiada en dichos perímetros.
Investigación periodística y respaldo editorial
Gran parte del material expuesto en el documental se fundamenta en una investigación de tres años liderada por el periodista israelí Yuval Abraham, codirector de la obra, cuyas conclusiones fueron publicadas inicialmente en la revista bilateral +972 y en el diario británico The Guardian, medio que también ejerce como coproductor del proyecto. Desde la dirección de The Guardian se defendió la rigurosidad del trabajo periodístico, señalando que para su realización se contrastaron los testimonios de más de un centenar de fuentes militares con documentos clasificados filtrados y registros de operaciones de combate verificadas en el terreno.
Reacción gubernamental y medidas judiciales
Ante la difusión del documental, Netanyahu dirigió una solicitud formal de actuación al jefe del Estado Mayor del Ejército, el teniente general Eyal Zamir; al director del servicio de inteligencia interior (Shin Bet), David Zini; y a la Fiscal General del Estado, Gali Baharav-Miara, instándolos a coordinar esfuerzos para identificar y procesar a los implicados. Por su parte, portavoces de las FDI reiteraron que sus protocolos operativos prohíben estrictamente los ataques deliberados contra la población no combatiente y que todas las operaciones militares son evaluadas rigurosamente por oficiales de alto rango para mitigar el impacto humanitario.
