Yusvely Marianny Núñez Rodríguez, joven venezolana, estremeció a México con su último mensaje: “Nunca me sentí querida”. Lo publicó minutos antes de lanzarse desde un puente. La tragedia ocurrió en Puebla, sobre la Vía Atlixcáyotl.
Yusvely se despidió en Instagram, donde compartió una carta que conmovió profundamente a miles de usuarios. En su texto, narró su lucha contra la depresión, el miedo al fracaso y el dolor de sentirse una carga para su madre desde niña.
También reveló haber sido víctima de abuso sexual por parte de su hermano. Esa confesión encendió alarmas sobre el silencio que rodea estos casos familiares.
La publicación incluía siete fotografías tomadas momentos antes del hecho. En ellas, se le veía sola, con una mirada que hablaba más que mil palabras.
Nunca me sentí querida: el mensaje que desató una ola de empatía y reflexión
La frase “Nunca me sentí querida” se convirtió en símbolo de una generación que clama por atención emocional y espacios seguros para hablar sin miedo. Yusvely se comunicó con su pareja antes de lanzarse.
Le dijo que estaba en el puente y que quería terminar con todo. Él llamó a emergencias. Lamentablemente, los cuerpos de seguridad no llegaron a tiempo. Una testigo intentó detenerla, pero no logró evitar la tragedia que sacudió a Puebla.
En su carta, Yusvely pidió perdón a su madre por no ser como ella esperaba. “Nunca me sentí querida”, confesó, aunque también expresó amor por la vida. “Párate de la cama de depresión y sal a ver las nubes”, escribió. Un mensaje que hoy resuena como llamado urgente a la empatía y a la escucha real.
La historia de Yusvely no debe quedar en el olvido. Su voz exige que escuchemos más y juzguemos menos en tiempos de crisis emocional.
Cada palabra que dejó en redes refleja una necesidad profunda de afecto, comprensión y acompañamiento emocional. “Nunca me sentí querida” resume lo que muchos jóvenes comparten.
Es momento de hablar sin miedo sobre salud mental, abuso y soledad. Porque detrás de cada sonrisa puede esconderse un grito de auxilio. Yusvely nos recordó que la vida es bella, pero también frágil.
Nadie debería sentirse sola en medio de su dolor más profundo. Hoy, su frase “Nunca me sentí querida” nos interpela. ¿Estamos escuchando a quienes nos rodean o seguimos ignorando sus silencios más dolorosos?.
