Desde Puerto Asís, Gustavo Petro lanzó una advertencia que sacudió el tablero diplomático: “Colombia no permitirá ninguna ruptura de soberanía bajo ningún pretexto militar extranjero”.
Mientras Donald Trump evalúa incursiones terrestres en Venezuela, el presidente colombiano teme que esa estrategia se extienda a su país, afectando gravemente a las comunidades vulnerables.
Petro denunció que los grandes capos del narcotráfico no operan en Colombia, sino desde lujosas ciudades como Miami, Dubái o Nueva York, lejos del conflicto real.
Además, el mandatario colombiano aseguró que cualquier intervención militar extranjera implicaría una ruptura de soberanía, profundizaría la pobreza y facilitaría el avance del narcotráfico en zonas rurales.
Trump, por su parte, acusó a Petro de ser “un líder del narcotráfico” y anunció la suspensión de todos los subsidios estadounidenses destinados a Colombia.
La Cancillería colombiana respondió con un comunicado urgente, exigiendo respeto al derecho internacional y el cese inmediato de acciones militares unilaterales en la región.
La tensión entre Colombia y EE. UU. escala tras acusaciones de narcotráfico y amenaza de ruptura de soberanía
El ataque reciente a una embarcación en el Pacífico, que dejó treinta muertos, intensificó la preocupación por una posible ruptura de soberanía en Colombia.
Petro insistió en que su gobierno combate los cultivos ilícitos sin necesidad de intervenciones extranjeras que violen la autonomía nacional y los tratados internacionales.
La frase “ruptura de soberanía” se ha convertido en el eje del discurso presidencial, marcando una línea roja frente a cualquier acción militar estadounidense.
Expertos advierten que este conflicto verbal podría poner en peligro décadas de cooperación bilateral en seguridad y lucha contra el narcotráfico.
Aunque Washington defiende sus operaciones como necesarias, Colombia exige diálogo, respeto y soluciones conjuntas que no impliquen una ruptura de soberanía ni vulneren su integridad territorial.
La comunidad internacional observa con atención este pulso geopolítico, que podría redefinir las relaciones hemisféricas si no se gestiona con diplomacia y prudencia.
Petro concluyó su intervención con un llamado a la unidad latinoamericana: “Defender nuestra soberanía es defender la dignidad de nuestros pueblos”.
