El presidente Donald Trump anunció nuevas sanciones contra tres sobrinos de Nicolás Maduro, un empresario y seis compañías vinculadas directamente al transporte y comercio del petróleo venezolano.
Las medidas buscan frenar operaciones ilícitas relacionadas con narcotráfico y crudo. Según el Departamento del Tesoro, estas acciones refuerzan la presión internacional sobre el régimen venezolano.
Scott Bessent, secretario del Tesoro, declaró que Maduro y sus aliados criminales inundan Estados Unidos con drogas, mientras utilizan el petróleo venezolano para financiar actividades ilegales.
Bessent aseguró que las sanciones desbaratan intentos de la administración Biden de negociar con Maduro, permitiendo que continúe su control dictatorial y perjudicando directamente al pueblo venezolano.
Washington intensifica sanciones contra el petróleo venezolano
Entre los sancionados figuran Efraín Antonio Campo Flores y Franqui Francisco Flores de Freitas, sobrinos de Maduro condenados por narcotráfico en 2016 y posteriormente indultados por Joe Biden.
Ambos regresan ahora a la lista de Nacionales Especialmente Designados, junto a Carlos Erik Malpica Flores, exfuncionario de PDVSA, y el empresario panameño Ramón Carretero Napolitano.
Las sanciones también alcanzan seis empresas registradas en Islas Marshall, Islas Vírgenes Británicas y Reino Unido, todas vinculadas al transporte de petróleo venezolano hacia mercados internacionales.
Entre ellas destacan Arctic Voyager Incorporated, Full Happy Limited, Myra Marine Limited, Poweroy Investment Limited, Ready Great Limited y Sino Marine Services Limited, todas relacionadas con buques sancionados.
Los barcos añadidos a la lista incluyen H. Constance, Kiara M, Lattafa, Monique, Tamia y White Crane, todos dedicados al transporte de petróleo venezolano.
Cada buque posee bandera extranjera, principalmente panameña, y se vincula directamente con las compañías sancionadas, reforzando la estrategia estadounidense de bloquear rutas comerciales del crudo venezolano.
El Tesoro subrayó que estas sanciones buscan responsabilizar al régimen de Maduro y su círculo cercano por crímenes continuos, utilizando el petróleo venezolano como herramienta de presión.
La medida refleja un endurecimiento de la política exterior estadounidense hacia Caracas, destacando la importancia del petróleo venezolano en la dinámica geopolítica y económica regional.
Con estas acciones, Washington pretende limitar ingresos ilícitos del régimen, afectando directamente a empresas y buques que sostienen el comercio internacional del petróleo venezolano.
El anuncio marca un nuevo capítulo en la confrontación entre Estados Unidos y Venezuela, donde el petróleo venezolano continúa siendo eje central de sanciones y disputas internacionales.
