En un panorama religioso donde los escándalos financieros, los abusos de poder y las desviaciones doctrinales son frecuentes en los titulares, los creyentes se enfrentan a una pregunta apremiante: ¿cómo distinguir a un verdadero pastor de un simple administrador religioso? 

La confusión es comprensible, ya que a menudo el éxito ministerial se mide por criterios mundanos como el tamaño de la congregación, la popularidad mediática o la prosperidad económica. Sin embargo, la Biblia presenta un modelo radicalmente diferente, que se define por el carácter, la motivación y el modelo de servicio. La figura del verdadero pastor encuentra su definición última en la persona de Jesucristo, el Buen Pastor, en contraste con el asalariado que cuida del rebaño por interés personal 1 2.

Un contraste entre dos modelos de liderazgo

El modelo de Jesucristo, el verdadero

El pasaje fundamental para entender la esencia del pastorado se encuentra en el Evangelio de Juan, capítulo 10. Aquí, Jesús se autodenomina explícitamente el «Buen Pastor» (poimēn kalos en griego), estableciendo las características que definen su labor 3.

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  • Liderazgo sacrificial: La característica más destacada es su disposición a dar la vida por las ovejas. «El buen pastor su vida da por las ovejas» (Juan 10:11). Este acto de amor supremo contrasta con la actitud del mercenario, que huye ante la llegada del lobo porque no le importan las ovejas . El verdadero pastor demuestra su compromiso no en tiempos de comodidad, sino en medio del peligro y la adversidad.
  • Relación íntima y personal: Jesús declara: «Yo conozco mis ovejas, y las mías me conocen» (Juan 10:14). El conocimiento del que habla no es abstracto o general; es un conocimiento profundo y personal, comparable a la relación entre el Padre y el Hijo. Un verdadero pastor conoce a sus ovejas por su nombre, comprende sus luchas, comparte sus alegrías y se preocupa por su bienestar integral .
  • Guía y protección: Las ovejas reconocen la voz de su pastor y le siguen porque confían en él (Juan 10:27). El verdadero pastor no impulsa al rebaño desde atrás con coerción, sino que lo guía desde el frente con su ejemplo. Su autoridad no se ejerce mediante el control dominante, sino mediante el servicio amoroso y la integridad de vida, protegiendo al rebaño de las falsas enseñanzas y el error .

Este modelo de Jesús no es una innovación, sino el cumplimiento de la promesa divina del Antiguo Testamento. En Ezequiel 34, Dios mismo juzga a los «pastores de Israel» que se apacientan a sí mismos en lugar de al rebaño, y promete: «Yo mismo buscaré mis ovejas y las cuidaré… Yo las apacentaré en buenos pastos» (Ezequiel 34:11-15). Jesús es la encarnación de este Pastor divino que viene a buscar y salvar lo que se había perdido 4.

La caricatura del falso pastor

Frente al modelo de Cristo, la Biblia también describe con claridad las características de los líderes que desvirtúan su vocación. El profeta Ezequiel señala acusaciones concretas contra los pastores infieles: se alimentan de la leche de las ovejas, se visten con su lana, matan a las que están engordadas, pero no fortalecen a las débiles, ni curan a las enfermas, ni buscan a las perdidas (Ezequiel 34:3-4) .

Noticia Cristiana/RDN

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