Con la frase clave “justicia territorial comunal”, el municipio San Francisco dio inicio a la Consulta del Presupuesto Participativo 2026, comenzando en la parroquia El Bajo. El alcalde Héctor Soto, junto al Poder Popular, lideró mesas de trabajo donde consejos comunales y comunas presentaron propuestas orientadas al desarrollo integral.
Durante el encuentro, Soto destacó que estas jornadas reflejan los sueños del Comandante Hugo Chávez, al permitir que el pueblo planifique y decida sobre sus necesidades reales. La metodología consiste en identificar problemáticas, construir soluciones y adaptar las propuestas a las capacidades financieras del municipio.
Uno de los temas centrales fue el impulso de un Plan de Desarrollo Económico para El Bajo, enfocado en fortalecer la producción agrícola y activar el servicio de agua potable. Esta necesidad histórica la han reiterado los habitantes como prioridad urgente.
Propuestas para mejorar servicios públicos y vialidad
También se abordaron por una justicia territorial comunal propuestas para mejorar vialidad, alumbrado público, infraestructura, gas doméstico, transporte y centros asistenciales como CDI, módulos de salud y ambulatorios. La seguridad ciudadana fue otro eje de discusión, con acciones conjuntas entre comunidad y autoridades.
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Lismary Morán, vicepresidenta del CLPP, resaltó que El Bajo lo han históricamente excluido de planes de inversión. “En 2025 no lo incluyeron, lo que agravó sus problemas. Hoy trabajamos por justicia territorial comunal y soluciones concretas”, expresó.
Estas jornadas se extenderán a las siete parroquias del municipio, con participación activa de comunas, circuitos comunales, misiones, transportistas, productores, médicos, enfermeras, educadores y juventudes. El objetivo es definir los lineamientos de inversión para 2026, fortaleciendo la articulación entre los niveles de gobierno.
La justicia territorial comunal se convierte en el eje transformador de esta consulta, donde cada voz cuenta y cada propuesta construye futuro. El pueblo organizado demuestra que la planificación participativa es posible cuando hay voluntad política y compromiso social.
Además el pueblo organizado construye soluciones reales con participación y compromiso por una justicia territorial comunal.
