La comunidad de Guanare reaccionó con indignación tras la difusión de un video sexual grabado frente al Santuario Nacional de la Virgen de Coromoto.
El hecho del video sexual ocurrió el 2 de noviembre a las 4:30 a.m., cuando dos mujeres y un adolescente realizaron actos obscenos frente al templo, generando rechazo generalizado.
Las mujeres usaron vestimenta que imitaba hábitos religiosos. Grabaron escenas explícitas que circularon en redes sociales, provocando repudio entre creyentes y defensores del patrimonio espiritual venezolano.
Allender Hernández, rector del santuario, denunció el ultraje en un video. Condenó los actos como ofensivos y vergonzosos para la fe católica.
El video sexual frente al Santuario Nacional de la Virgen de Coromoto desató una ola de repudio en redes y medios locales
El Cicpc inició la investigación tras recibir la denuncia. Los funcionarios identificaron a los implicados gracias a las imágenes compartidas y testimonios de testigos presenciales.
Los agentes localizaron a los involucrados en una vivienda del barrio Libertador de Guanare. Incautaron teléfonos, vestimenta usada y una motocicleta empleada en el traslado.
Yordalys Fernández (19), Virginia Gil (25) y un menor de 17 años enfrentan cargos por ultraje a símbolos religiosos, según el reporte policial oficial.
El artículo 524 del Código Penal sanciona la profanación de lugares de culto con prisión o multa. La pena se agrava si ocurre durante ceremonias religiosas. video sexual
Este caso reabre el debate sobre los límites de la expresión digital y el respeto a espacios sagrados en tiempos de viralización masiva.
Algunos defienden la libertad creativa. Otros exigen sanciones más severas para evitar que se repitan actos similares en sitios religiosos.
La Iglesia católica pidió respeto y conciencia. Recordó que los templos son espacios de recogimiento, no escenarios para provocaciones ni espectáculos ofensivos.
El video sexual generó un llamado colectivo a proteger los valores espirituales, especialmente en momentos de crisis social y pérdida de referentes éticos.
Este incidente deja una lección urgente: la viralidad no justifica la transgresión. El respeto por lo sagrado debe prevalecer en cualquier contexto.
Con información de CARAOTA DIGITAL
