El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, ha manifestado su profunda preocupación por el futuro de la implementación del histórico acuerdo de paz de 2016 en Colombia. En su más reciente informe sobre la Misión de Verificación de la ONU, que abarca el periodo entre el 27 de junio y el 26 de septiembre, el diplomático advirtió que el drástico cambio en la estrategia de seguridad del nuevo Gobierno, liderado por el presidente Abelardo de la Espriella, plantea serios desafíos para la consolidación de la estabilidad en el país sudamericano.
El giro estratégico en la seguridad nacional
Desde que asumió la Presidencia el pasado 7 de agosto, el Ejecutivo de De la Espriella ha implementado un giro radical en la política de orden público. El nuevo mandatario puso fin a los procesos de diálogo y negociación que se mantenían con diversos grupos armados ilegales, optando en su lugar por una intensificación de las operaciones militares. Esta estrategia prioriza el control territorial y la captura de los altos mandos de las organizaciones criminales, las cuales han sido clasificadas en su totalidad como organizaciones terroristas por la administración actual.
Impacto de las operaciones militares y bajas civiles
El informe de la ONU detalla que, bajo este nuevo enfoque de confrontación directa, se han registrado múltiples ofensivas contra la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las disidencias de las FARC, destacando operativos los días 11, 27 y 30 de agosto. Estas acciones militares dejaron un saldo de 36 personas fallecidas, entre las cuales se identificó a cinco menores de edad de entre 15 y 16 años. Guterres enfatizó que, si bien el Gobierno ha expresado su intención de respetar la Constitución y las obligaciones jurídicas derivadas del pacto de paz, aún no ha definido con claridad su hoja de ruta para la implementación integral del acuerdo.
Vulnerabilidad de los excombatientes y reincorporación
Uno de los puntos más críticos señalados por el secretario general es la persistente violencia contra los firmantes de la paz. Durante el trimestre analizado, la Misión de Verificación confirmó el asesinato de ocho excombatientes de las FARC, elevando a 13 la cifra de homicidios contra este colectivo en lo que va del año. Actualmente, más de 11.000 excombatientes avanzan en sus procesos de reincorporación a la vida civil. La ONU insiste en que garantizar la financiación adecuada, la seguridad física y la sostenibilidad de estos proyectos es indispensable para evitar que estas personas sean reclutadas nuevamente por grupos al margen de la ley.
Desafíos humanitarios y apoyo internacional
El panorama de seguridad se suma a las dificultades humanitarias que enfrenta la nación, agravadas por el fuerte sismo de magnitud 7,4 registrado el pasado 10 de agosto. A pesar de las adversidades, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos elogió la resiliencia de la sociedad colombiana. Guterres concluyó que los próximos años serán determinantes para no perder el terreno ganado y reiteró que el acompañamiento de la comunidad internacional seguirá siendo vital para que Colombia logre superar los obstáculos estructurales y consolide una paz duradera.

