Un devastador terremoto de magnitud 7,7 sacudió el sureste de Panamá este viernes, desencadenando una intensa actividad sísmica que mantiene en vilo a la nación centroamericana. El Instituto de Geociencias (IGC) de la Universidad de Panamá reportó que, tras el sismo principal, se han registrado al menos 107 réplicas de diversa intensidad que han sido percibidas en gran parte del territorio nacional, consolidando una situación de emergencia que moviliza a todos los cuerpos de rescate y protección civil del país.
Origen geológico y actualización de la magnitud
El evento sísmico generó discrepancias iniciales en las mediciones debido a la magnitud de la liberación de energía. Aunque el IGC reportó preliminarmente un sismo de magnitud 7,2, los análisis posteriores obligaron a actualizar la cifra a 7,5 durante la noche. Por su parte, el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) estableció la magnitud definitiva en 7,7. Néstor Luque, director del IGC, explicó que el epicentro se localizó a una profundidad de 10 kilómetros y detalló que la alta frecuencia de réplicas se concentra en el área de influencia del Sistema de Falla Azuero-Soná, lo que confirma una súbita y masiva liberación de energía en este segmento activo.
Balance de daños, rescates y colapso de infraestructura
A pesar de la violencia del movimiento telúrico, el Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc) en la provincia de Veraguas informó que, afortunadamente, no se han registrado víctimas mortales hasta el momento. El balance preliminar detalla dos personas heridas y el exitoso rescate con vida de un ciudadano que había quedado atrapado bajo los escombros de una iglesia colapsada. Sin embargo, los daños materiales son severos: el sismo provocó fallas críticas en casi todas las plantas potabilizadoras del país, además de causar destrozos estructurales en hoteles, comercios, escuelas, edificios públicos y vías de comunicación terrestre.
Afectaciones en Coclé y evacuaciones masivas en la capital
La provincia de Coclé ha sido una de las zonas más golpeadas por el sismo. En Penonomé, una de las dos torres de la histórica catedral San Juan Bautista colapsó por completo mientras el obispo Edgardo Cedeño sostenía una reunión con varios sacerdotes, quienes resultaron ilesos. Asimismo, un costado de la Gobernación de Coclé se derrumbó, dejando expuestas las oficinas gubernamentales. Mientras tanto, en Ciudad de Panamá, la gran concentración de rascacielos amplificó el impacto del temblor, desatando escenas de pánico y obligando a miles de ciudadanos a evacuar de emergencia hacia las avenidas principales ante el temor de colapsos estructurales.
Desafíos logísticos y operaciones de emergencia
El principal reto para las autoridades de rescate radica actualmente en el aislamiento de la zona cero. El acceso terrestre hacia la localidad de Tonosí, la comunidad más cercana al epicentro, se encuentra completamente bloqueado debido a deslizamientos de tierra y grietas en la calzada. Ante esta situación, el Gobierno panameño ha dispuesto un puente aéreo para trasladar personal médico, rescatistas, agua potable y suministros de primera necesidad a las poblaciones afectadas, mientras los equipos de ingenieros evalúan la seguridad de las estructuras comprometidas en todo el país.

