El Comité Nacional para el Estudio Regional del Fenómeno El Niño (Erfen) de Ecuador ha encendido las alarmas tras publicar un riguroso informe técnico que advierte que el actual evento climático podría alcanzar una intensidad de nivel «muy fuerte o extraordinaria». Según los datos analizados, esta situación se proyecta con magnitudes comparables a los devastadores episodios históricos de 1982-1983 y 1997-1998. No obstante, el Instituto Oceanográfico y Antártico de la Armada (Inocar), que difundió el estudio, matizó que estos datos representan una perspectiva climática y no configuran una clasificación final de un fenómeno cuyo calentamiento máximo se espera entre noviembre y diciembre.
Anomalías térmicas sin precedentes y elevación del nivel del mar
El informe técnico revela cifras alarmantes sobre el calentamiento de las aguas del Océano Pacífico. Se han registrado anomalías térmicas extremas con temperaturas superficiales del mar de hasta 5,4 grados centígrados por encima de lo normal en el Pacífico oriental, y de 3,4 grados en el Pacífico central. Este incremento calórico no se limita a la superficie, sino que se ha propagado de manera profunda hacia las capas oceánicas inferiores. Como consecuencia de este calentamiento, el nivel del mar ha experimentado un incremento inédito, alcanzando elevaciones de hasta 47 centímetros por encima de lo habitual en las Islas Galápagos y de 46 centímetros frente a las costas del Ecuador continental.
Similitudes con la catástrofe de 1997
Los científicos del Erfen explicaron que los actuales registros de elevación del nivel del mar guardan una preocupante similitud con las mediciones históricas de diciembre de 1997, periodo en el que Ecuador sufrió una de las peores crisis climáticas y de infraestructura de su historia reciente debido al impacto directo de El Niño. Aunque el comité aclaró que esta analogía matemática corresponde estrictamente a la variable del nivel del mar, la comunidad técnica y los organismos de rescate siguen con extrema atención el comportamiento de estas variables por su potencial destructivo en las zonas bajas del litoral ecuatoriano.
Previsiones climáticas complejas y riesgos de inundación urbana
Los pronósticos meteorológicos detallan un panorama sumamente complejo para las diferentes regiones del país sudamericano. Mientras se proyectan lluvias sustancialmente superiores a la media histórica en toda la región costera y el archipiélago de Galápagos, la región amazónica registrará un déficit hídrico con precipitaciones ligeramente por debajo de lo habitual. El mayor foco de preocupación urbana se sitúa en Guayaquil, la urbe más poblada de la nación, donde la coincidencia de lluvias torrenciales, la crecida del río Guayas y las mareas altas podría provocar el colapso de los sistemas de drenaje y severas dificultades para la evacuación de las aguas pluviales.
Cronograma de mareas vivas y aguajes críticos
Para mitigar riesgos, el comité científico ha publicado un calendario con las fechas de mayor vulnerabilidad marítima. Se pronostican periodos de aguaje o mareas vivas de especial cuidado entre el 9 y 12 de noviembre y entre el 8 y 11 de diciembre, a los que se sumarán eventos de mareas de mayor intensidad previstos del 25 al 28 de noviembre y del 23 al 26 de diciembre. Estas fechas críticas demandarán el despliegue preventivo de las fuerzas de seguridad y de los equipos de gestión de riesgos en los distritos costeros vulnerables.
Impacto humano acumulado y planes de contingencia
El impacto socioeconómico de este ciclo invernal ya se hace sentir con fuerza en el territorio nacional. Entre el 1 de octubre y el 4 de noviembre, las autoridades ecuatorianas contabilizaron un total de 806 eventos adversos directamente asociados a las lluvias extremas. El saldo provisional de estas emergencias asciende a 26.367 personas afectadas, localizadas principalmente en las provincias costeras de Guayas, El Oro, Santa Elena y la provincia insular de Galápagos. Los comités de operaciones de emergencia locales intensifican sus labores de prevención y habilitación de albergues temporales ante la inminente llegada de la fase climática más crítica.

