
Vanesa Salas Saltarín, nacida en Puerto Colombia, Atlántico, y adscrita al Sistema Integrado de Información Policial, Sipol, de la Metropolitana de Bogotá, denunció que sus compañeros abusaron de ella mientras se encontraba en su apartamento en la capital del país.
La denuncia se hizo pública a través de las redes sociales de la víctima, quien aseguró que: “no he podido dormir, en lo absoluto, he perdido mi apetito y todo porque dos personas que consideré en su momento amigos me violaron. Y yo no tuve la culpa”.
“Desde muy pequeña mi sueño más grande había sido ser policía. Gracias a mis padres logré cumplir ese gran sueño, pero hoy, exactamente se cumplen ocho días de una total tragedia”, se lee inicialmente en la denuncia que hace en la red social de Instagram.
La uniformada escribió: “nadie sabe lo que viví y sinceramente no deseo que alguien más lo viva, hoy decido hacerlo público, con la intención de que alguien pueda ayudarme, tengo mucho miedo, miedo de todo lo que pueda pasarme a mí y mi familia», dice la uniformada.
“No entiendo cómo siendo compañeros de trabajo pudieron ser capaz. ¡¡¡Siendo patrulleros también!!!, cursos, y porque la misma Policía, a la que tanto amo, no me ayuda a acelerar un proceso para que ellos puedan pagar lo que hicieron. En serio necesito ayuda. No puedo más con esto”, termina su escrito.
Tras lo ocurrido, la coronel Alba Patricia Lancheros, jefe de talento humano de la Policía de Bogotá, informó “que los involucrados en este hecho fueron apartados de sus funciones y la investigación penal fue asumida por el CTI de la Fiscalía con el fin de garantizar mayor transparencia”.
“La Policía Nacional es contundente en el apoyo a la seguridad de las mujeres a través de las campañas y programas que se realizan a nivel institucional y con la comunidad en general”, agregó.
Por su parte, la madre de la patrullera, detalló lo sucedido al diario El Heraldo: “Mi hija salió el pasado sábado con dos compañeros, uno de la misma especialidad, a una discoteca del barrio Restrepo de Bogotá. Ahí llegó otra muchacha con otro policía, que ella no conoce. Compraron una botella de whisky y ella dice que solo se acuerda hasta que la botella se acabó”, sostuvo.
La señora dijo que salieron de la discoteca y estando en la calle los que estaban con ella la empezaron a agredir verbalmente y con palabras malsonantes. Cogieron un taxi y le llevaron hasta su apartamento.
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