
A través de redes sociales se conoció el caso de Sirley Hendy Ochoa, quien asistió al hospital el pasado 2 de abril para dar a luz a su bebé, Alan Samir Ochoa, el cual murió tras una hora de haber nacido.
La madre del neonato, denunció el 5 de abril haber sido maltratada por varios médicos del hospital, donde le habrían dejado los brazos morados, le decían floja y a pesar de solicitar dar a luz por cesárea fue obligada a parto natural. “Sufrí maltrato físico, cuando me agarraban la vía, tengo mis brazos morados, mi barriga me duele, de todo lo que se me montaron; y yo les pedía cesárea, y ellas (las enfermeras) me decían que no, que no; cuando ya me dijeron que mi bebe murió, yo lo único que hice fue pensar como lo iba a parir si pesaba 4 kilos”, aseguró.
De igual forma, Ochoa señaló que los especialistas del nosocomio cambiaron su actitud, luego del deceso del bebé y la entrega del cuerpo. El acta de defunción del menor indica que el niño nació con vida y no sin signos vitales, como indican los informes médicos, lo cual fue corroborado con la rutina forense de la morgue.
La violencia obstetricia en Venezuela, es un acto penado por ley, sin embargo, en los llamados maternos, es recurrente que existan estas denuncias por parte de las mujeres embarazadas que asisten a ellos, por lo costoso de un parto en una clínica.
Actualmente el caso es investigado por las autoridades.
RDN/ LA PATILLA

