La tragedia golpeó a São Paulo cuando una adolescente venezolana de quince años falleció después de ingerir alcohol adulterado, adquirido en una licorería investigada por irregularidades.
La Policía Civil detuvo al propietario del establecimiento, acusado de vender bebidas presuntamente contaminadas. El caso generó alarma nacional y abrió un debate sobre controles sanitarios.
Durante el operativo, los agentes incautaron ginebra, vodka, whisky y ron, además de diecisiete cajas de pirotecnia. La investigación busca esclarecer responsabilidades penales.
La víctima, por alcohol adulterado fue la adolescente Sofía Del Valle Torrealba Ramos, celebraba Año Nuevo con amigos y una prima de trece años. Ambas compraron ginebra en el local cuestionado.
Horas después, Sofía presentó un fuerte malestar y fue trasladada a un centro de salud. Posteriormente ingresó al Hospital Municipal de Cidade Tiradentes, donde falleció.
Los primeros reportes médicos señalaron intoxicación por metanol, asociada a disfunción renal y acidosis metabólica. El diagnóstico llevó a clasificar la muerte como sospechosa de la adolescente por alcohol adulterado.
Investigación sobre alcohol adulterado
El 49º Distrito Policial de São Mateus mantiene bajo análisis las bebidas incautadas. Las autoridades buscan determinar si el alcohol fue la causa directa del deceso de la adolescente.
La Secretaría de Seguridad Pública informó que el comerciante también enfrentará cargos por conexión clandestina a la red eléctrica y almacenamiento irregular de fuegos artificiales.
El caso de la adolescente que murió por alcohol adulterado conmocionó a la comunidad venezolana residente en Brasil, que exige justicia y mayor vigilancia sobre locales que comercializan bebidas alcohólicas sin controles adecuados.
Organizaciones de derechos humanos señalaron que la tragedia refleja vulnerabilidades de jóvenes migrantes, quienes enfrentan riesgos adicionales en contextos de precariedad y falta de supervisión estatal.
La noticia se convirtió en tendencia cultural y social, generando debates sobre consumo responsable y la necesidad de reforzar campañas preventivas contra el alcohol adulterado.
El cierre del establecimiento y la detención del propietario representan un paso inicial. Sin embargo, la muerte de la adolescente Sofía exige respuestas contundentes frente al alcohol adulterado.
