Jacqueline “Mimi” Torres García, de 12 años, fue víctima de un brutal asesinato infantil que conmociona a Connecticut y expone graves fallas en protección infantil.
Su madre, Karla García, y su pareja Jonatan Nanita enfrentan cargos por homicidio tras hallarse el cuerpo de Mimi en un contenedor abandonado el pasado 8 de octubre.
Las autoridades también arrestaron a Jackelyn García, tía de la menor, por crueldad infantil y privación ilícita de libertad, según confirmaron documentos judiciales recientes.
Durante los interrogatorios, los tres acusados ofrecieron versiones contradictorias, culpándose mutuamente por el asesinato infantil que ha estremecido a la comunidad.
El asesinato infantil de Mimi desvela una cadena de maltrato y encubrimiento
Karla García admitió que dejaron de alimentar a Mimi durante semanas y que la niña murió en su cama, aunque no recordaba la fecha exacta.
Posteriormente, Nanita trasladó el cuerpo al sótano, y cuando el olor se volvió insoportable, comenzaron a hospedarse en hoteles y casas de amigos.
La policía encontró el cadáver dentro de bolsas plásticas, junto a ropa, sábanas y una sustancia blanca para disimular el olor, según NBC News.
Los forenses determinaron que Mimi sufría desnutrición severa y que su cuerpo mostraba señales de inmovilización prolongada y maltrato físico.
Una fotografía reveló a Mimi atada con bridas sobre una almohadilla absorbente, imagen que Jackelyn habría tomado sin denunciar el abuso y posterior asesinato infantil.
Karla confesó que usó otra niña para fingir que Mimi seguía viva durante una videollamada con el Departamento de Niños y Familias.
El padre de Mimi, Víctor Torres, denunció que García le impidió ver a su hija desde 2023, tras obtener la custodia completa.
La última vez que vio a Mimi fue en su graduación de quinto grado, el 10 de junio de 2024, según consta en la orden judicial.
Este caso de asesinato infantil exige una revisión urgente de los protocolos de protección y mayor vigilancia institucional.
La sociedad debe exigir justicia para Mimi y garantizar que ningún niño vuelva a sufrir una tragedia similar en silencio.
