El pueblo sirio tomó las calles de su país para celebrar el derrocamiento del régimen de Bashar al-Ásad por las fuerzas rebeldes comandadas por Abu Mohammed al-Golani, tras años de cruentas guerras y millones de desplazados.
Pero tal vez uno de los momentos más icónicos de la caída de la familia al-Ásad, con más de 50 años en el poder, fue la liberación de los presos políticos del régimen.
En videos difundidos en las redes sociales, se puede observar cuando las fuerzas rebeldes entran a las cárceles y empiezan a abrir los calabozos de los injustamente detenidos. Muchos de ellos, incluso, tenían más de 15 años encarcelados.
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Asimismo, en otro clip se aprecia cuando una multitud de presos abandonan a toda prisa los recintos carcelarios.
LETAL OFENSIVA INSURGENTE
En apenas diez días, una ofensiva insurgente coordinada tomó el control de Damasco, la histórica capital del país, y puso fin al gobierno de una de las dinastías más longevas y represivas del mundo árabe.
La ofensiva insurgente, liderada por Hayat Tahrir al Sham (HTS), una coalición de grupos islamistas con raíces en Al-Qaeda, se desató el 27 de noviembre. En cuestión de días, las fuerzas rebeldes avanzaron con una velocidad sorprendente, capturando primero Alepo, luego Hama y, finalmente, Damasco. La retirada del ejército sirio fue tan rápida que dejó posiciones estratégicas, como el aeropuerto internacional, virtualmente desprotegidas.
«Estamos asistiendo a momentos históricos en Siria con la caída del régimen autoritario de Damasco. Este cambio brinda la oportunidad de construir una nueva Siria basada en la democracia y la justicia, que garantice los derechos de todos los sirios», declaró el jefe de las Fuerzas Democráticas Sirias dirigidas por kurdos, Mazloum Abdi, en X (Twitter)
ESCAPE DE AL-ÁSAD
Según informes del Washington Post y otras agencias internacionales, Bashar al-Ásad abandonó Damasco la madrugada del domingo en un avión privado cuyo destino sigue siendo incierto. Datos del sitio Flightradar mostraron que la aeronave inicialmente voló hacia la costa siria, pero luego realizó un giro brusco antes de desaparecer del radar. Algunas fuentes sugieren que pudo haber sido derribado.
El Ministerio de Exteriores de Rusia confirmó que Ásad dimitió y dejó el país tras negociar una transferencia pacífica del poder.
La caída del régimen representa un duro revés para Irán y Rusia, principales aliados de Ásad durante el conflicto. Moscú, había invertido recursos militares y diplomáticos para mantenerlo en el poder. Irán, por su parte, pierde un importante aliado en el corazón de Oriente Próximo, lo que podría debilitar su influencia regional.
