Una embarcación presuntamente operada por el Tren de Aragua fue bombardeada por Estados Unidos en aguas internacionales del Caribe durante la noche del jueves, esto sería un nuevo ataque del gobierno de Trump.
El secretario de Guerra, Pete Hegseth, confirmó que el ataque dejó seis narcoterroristas muertos, sin bajas entre las fuerzas estadounidenses desplegadas en la zona.
Este operativo forma parte de una campaña antidrogas que el Pentágono ejecuta desde hace meses, centrada en embarcaciones vinculadas al Tren de Aragua, como el reciente ataque Tren de Aragua.
Según Hegseth, la lancha traficaba narcóticos por rutas marítimas conocidas, lo que activó el protocolo de ataque cinético autorizado por el presidente Donald Trump.
Lea también: Petro desafía a Trump: “Colombia no cederá ante ruptura de soberanía”
La operación militar contra el Tren de Aragua en el Caribe eleva las tensiones entre Washington y gobiernos latinoamericanos, especialmente Venezuela y Colombia.
Este fue el primer ataque nocturno registrado en la campaña, y se suma a otros nueve bombardeos realizados cerca de las costas venezolanas.
Las autoridades estadounidenses aseguran que el Tren de Aragua representa una amenaza regional, al operar redes de narcotráfico desde varios países latinoamericanos, lo que justifica el reciente ataque a Tren de Aragua.
Trump ha acusado directamente al presidente Nicolás Maduro y Gustavo Petro de encubrir estas redes, lo que ha generado fuertes reacciones diplomáticas en ambos gobiernos.
Maduro y Petro niegan cualquier vínculo con el Tren de Aragua y califican los ataques como violaciones a la soberanía de sus respectivos países.
Mientras tanto, el Pentágono insiste en que continuará rastreando y eliminando embarcaciones que transporten drogas en el hemisferio occidental.
La comunidad internacional observa con preocupación el aumento de acciones militares unilaterales, como el reciente ataque a Tren de Aragua, que podrían desestabilizar la región caribeña.
Organizaciones defensoras de derechos humanos han solicitado transparencia en las operaciones y respeto al derecho internacional en aguas compartidas.
Este nuevo ataque contra el Tren de Aragua reabre el debate sobre los límites de la intervención militar en la lucha contra el narcotráfico.
Estados Unidos reafirma su postura: no tolerará que organizaciones como el Tren de Aragua sigan operando impunemente en el Caribe.
