La tensión diplomática entre Brasil y Estados Unidos ha escalado significativamente en medio del juicio por conspiración golpista contra el expresidente Jair Bolsonaro. La situación se intensificó tras la orden de la justicia brasileña de someter a Bolsonaro a una vigilancia de 24 horas y la posterior revocación de visas a magistrados brasileños por parte de Washington.
El juez del Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes, justificó la vigilancia permanente al exmandatario por un «riesgo de fuga». El magistrado argumentó que las actividades de Eduardo Bolsonaro en Estados Unidos, que buscan presionar al gobierno de ese país, sumado al hallazgo de un borrador de carta de 2024 en la que Bolsonaro solicitaba asilo en Argentina, evidencian el peligro de que intente evadir la justicia.
En una medida que Brasil ha calificado como una injerencia en su soberanía, el gobierno de Estados Unidos revocó las visas de Moraes y del ministro de Justicia, Ricardo Lewandowski. El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, condenó la acción como un «gesto irresponsable» e «inaceptable».
La respuesta de Washington se enmarca en una postura más agresiva de Donald Trump, quien ha impuesto aranceles del 50% a importaciones brasileñas y ha calificado el juicio de Bolsonaro como una «caza de brujas».
Jair Bolsonaro, quien se encuentra bajo arresto domiciliario, enfrenta hasta 40 años de prisión si es declarado culpable. El exmandatario ha negado las acusaciones, calificándolas de persecución política.
DW / RDN
