El país amaneció conmocionado tras conocerse el crimen de Wikelman Ramírez, exjugador de los Navegantes del Magallanes y campeón mundial Sub-23 con Venezuela.

El crimen ocurrió en Guacara, estado Carabobo, cuando dos sujetos en moto interceptaron al pelotero y le dispararon frente a su madre, Elizabeth Maldonado.

Ambos se desplazaban en motocicleta por la calle principal del sector La Juventud 1, cuando los abordaron sin previo aviso por los agresores armados.

El parrillero sacó un arma y disparó varias veces contra Wikelman Ramírez, quien cayó sin vida en el sitio, mientras los atacantes huían rápidamente tras el crimen cometido.

Vecinos intentaron auxiliarlo, pero ya no tenía signos vitales; su madre, en estado de shock, pidió ayuda entre gritos de desesperación.

Ministerio Público investiga el asesinato de Wikelman Ramírez en Guacara

El Fiscal General, Tarek William Saab, informó que la Fiscalía 34 de Carabobo la designaron para investigar y sancionar a los responsables del crimen.

Las autoridades manejan varias hipótesis, aunque aún no se ha determinado el móvil exacto del crimen de Wikelman Ramírez ni se han realizado detenciones.

El Ministerio Público aseguró que se están revisando cámaras de seguridad cercanas y tomando declaraciones a testigos presenciales del hecho.

Wikelman Ramírez lo había dejado en libertad el Magallanes antes de la temporada 2024-2025 y no lo contrató otro equipo.

A pesar de ello, seguía entrenando y soñaba con regresar al béisbol profesional, según contaron sus allegados más cercanos.

La comunidad deportiva expresó su pesar en redes sociales, recordando su talento, humildad y entrega dentro y fuera del terreno luego del crimen de de Wikelman Ramírez.

Compañeros de equipo, entrenadores y fanáticos exigieron justicia y mayor seguridad para los atletas retirados o sin contrato vigente.

Este hecho reabre el debate sobre la violencia en zonas populares y la vulnerabilidad de figuras públicas fuera del foco mediático.

El crimen de Wikelman Ramírez enluta al deporte nacional y deja un vacío en quienes compartieron su pasión por el béisbol.

El llamado es a no olvidar su nombre y exigir acciones concretas que garanticen justicia y prevención en nuestras comunidades.

RDN

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