La madrugada del 19 de octubre, un crimen pasional en Aragua estremeció a los vecinos de Las Vegas. Desde entonces, el horror no ha abandonado la comunidad.
Álvaro Hernández Naranjo, alias “El Cirujano”, atacó a Alirio Sandia Mora con un cuchillo. Impulsado por celos, desató una violencia que desafía toda lógica.
Además de apuñalarlo, lo desmembró y le cortó los genitales. Este crimen mostró una brutalidad que superó cualquier límite imaginable.
Crimen pasional en Aragua: señales ignoradas y justicia tardía
Según el CICPC, Hernández descubrió una relación entre su esposa y Sandia Mora. Por ello, decidió planear y ejecutar el asesinato con precisión escalofriante.
Después del hallazgo del cuerpo, los vecinos alertaron a las autoridades. Gracias a las experticias, se confirmó que el crimen pasional en Aragua fue por celos.
Posteriormente, funcionarios capturaron a Hernández en Palmares de Jerusalén. En su poder encontraron cuchillos, ropa ensangrentada y una olla. La Fiscalía 32° asumió el caso.
Aunque ya tenía antecedentes por robo y lesiones, nadie lo detuvo antes. Este crimen reabre el debate sobre reincidencia y prevención judicial.
Mientras tanto, los familiares de la víctima exigen justicia y mayor protección. El crimen pasional en Aragua dejó una comunidad marcada por el miedo y la indignación.
Por otro lado, la violencia por celos no distingue edad ni clase social. Cada crimen exige educación emocional y acciones concretas para evitar tragedias.
La familia de Alirio exige justicia y medidas concretas. No basta con capturar al culpable, hay que prevenir futuros horrores.
Este crimen pasional en Aragua dejó una comunidad herida. El miedo persiste, pero también la necesidad de respuestas institucionales.
Educar emocionalmente, fortalecer la justicia y escuchar las señales puede evitar que tragedias como esta se repitan. El silencio nunca debe ser opción para evitar tragedias.
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