Maracaibo celebra con entusiasmo la reinauguración en La Curva de Molina con las plazas renovadas de Bolívar y Maracaibo, un acontecimiento que marca esperanza y unión.

La Alcaldía Bolivariana de Maracaibo invirtió recursos significativos para transformar estos espacios, devolviendo a los habitantes lugares dignos de encuentro, recreación y convivencia.

El director de SEDEPAR, Namik Torres, explicó que la plaza Bolívar recibió trabajos de limpieza, restauración de pisos, jardineras, señalética y un mural artístico inspirador.

Además, en La Curva de Molina con las plazas renovadas se instalaron postes de iluminación, se repararon sistemas eléctricos, se acondicionaron plantas y se renovó el paisajismo.

La plaza Maracaibo también fue intervenida con poda de árboles, reparación de caminerías, pintura de letras corpóreas y colocación de grama artificial en áreas infantiles.

Torres destacó que se instalaron luminarias modernas, se repararon juegos infantiles y se embellecieron paredes, logrando un espacio seguro, colorido y funcional para la comunidad.

Estas obras benefician directamente a 3.879 habitantes del sector, quienes ahora cuentan con espacios renovados que fortalecen la identidad cultural y el bienestar colectivo.

Fiesta en La Curva de Molina con plazas renovadas

El alcalde Di Martino resaltó que estas entregas forman parte de un plan integral para devolver a Maracaibo el brillo perdido y fomentar orgullo ciudadano.

Los vecinos expresaron gratitud, asegurando que las plazas representan oportunidades para compartir en familia, realizar actividades culturales y fortalecer lazos comunitarios en un entorno seguro.

La reinauguración incluye un evento musical este viernes, donde artistas locales animarán la celebración, consolidando la fiesta como símbolo de esperanza y unión social.

Este esfuerzo en La Curva de Molina con las plazas renovadas demuestra cómo la inversión pública puede transformar realidades, ofreciendo a la ciudadanía espacios.

La comunidad marabina está llamada a cuidar estos espacios, porque mantenerlos vivos significa preservar identidad, fomentar valores y garantizar bienestar para las futuras generaciones.

Finalmente, la fiesta en La Curva de Molina invita a reflexionar: cada plaza recuperada simboliza resiliencia, compromiso colectivo y el derecho a disfrutar la ciudad.

RDN

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