Durante el XIV Foro Internacional del Gas en Rusia, Delcy Rodríguez alertó sobre la estrategia de dominación energética global que, según ella, impulsa Estados Unidos. La vicepresidenta venezolana afirmó que Washington busca apropiarse de los hidrocarburos del planeta para sostener su hegemonía. Esta denuncia se da en un contexto de creciente tensión geopolítica y energética.
Rodríguez señaló que Venezuela y Rusia poseen el 24 % de la energía mundial, lo que explicaría el interés estadounidense en controlar sus recursos. Además, destacó que Irán también forma parte de este triángulo energético estratégico. Según sus palabras, la dominación energética global es el verdadero objetivo detrás de las acciones de EE.UU. en el Caribe y otras regiones.
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En su intervención, la ministra de Hidrocarburos subrayó que Venezuela tiene las reservas de gas más grandes de América Latina y el Caribe. Actualmente, el país trabaja con transnacionales para exportar su primera molécula de gas. Este avance representa una oportunidad clave para consolidar su soberanía energética y dar un paso al frente ante la dominación global.
El tratado de Asociación Estratégica con Rusia, aprobado el 30 de septiembre, busca fortalecer la cooperación bilateral. Rodríguez aseguró que este acuerdo permitirá proyectar un futuro de bienestar para ambos pueblos. La alianza energética entre Venezuela y Rusia se presenta como una respuesta firme ante la presión internacional y las intenciones de dominación energética global.
Mientras tanto, el despliegue naval de EE.UU. en el Caribe ha sido interpretado por Caracas como un intento de imponer un gobierno títere. Maduro advirtió que Venezuela está preparada para defenderse si se produce una agresión. En sus palabras, “si los gringos atacan, responderemos”.
La narrativa oficial venezolana gira en torno a la defensa de sus recursos y la resistencia ante la dominación energética global. Este discurso busca posicionar al país como un actor soberano frente a las potencias tradicionales. En este escenario, la energía se convierte en un eje de confrontación y esperanza.
