Martina Carbonaro, de 14 años, desapareció el lunes 26 de mayo en Afragola, al norte de Nápoles. Poco después de salir de su casa para comer un helado con una amiga, su rastro se perdió. Vestía pantalones vaqueros y una camiseta negra.

A las 20:30, realizó la última llamada a su madre diciendo que regresaría pronto, pero la familia nunca volvió a oír su voz. Horas más tarde, la angustia creció ante la falta de respuesta en su teléfono y los mensajes sin contestar. La comunidad entera se movilizó a través de redes sociales difundiendo imágenes y pedidos de información.

La Policía local y los Carabinieri, con el apoyo de la Fiscalía de Nápoles Norte y la Prefectura de la ciudad, comenzaron una búsqueda intensa.

El miércoles, la esperanza terminó abruptamente: Martina fue hallada muerta, oculta dentro de un viejo armario en un departamento en ruinas, cerca del estadio Moccia.

Las primeras investigaciones apuntaron a un ataque con piedras, detallando la brutalidad con la que la adolescente fue asesinada.

Lea también: Trump dice adiós a Musk: «Es uno de los mayores innovadores que el mundo ha producido»

Martina era hija única y alumna destacada en su escuela. Sus amigas y profesores la describieron como una joven alegre, estudiosa, apreciada, y soñadora: anhelaba ser carabinera o chef. Quienes la conocían destacan que no era una adolescente que se ausentara sin avisar; su desaparición encendió las alarmas de inmediato.

Infobae/RDN

Share.
Leave A Reply

Exit mobile version