El sector petrolero de Venezuela experimenta una aceleración en su proceso de reactivación, atrayendo al grupo más amplio de operadores internacionales y capital extranjero registrado en las últimas décadas. Según un informe reciente de la firma de análisis Rystad Energy, este renovado interés de corporaciones globales está mejorando sustancialmente las proyecciones de producción de crudo del país sudamericano, marcando un punto de inflexión en su dinámica energética.

Un abanico diverso de operadores internacionales

Radhika Bansal, vicepresidenta sénior de Petróleo y Gas de Rystad Energy, destacó que el perfil de las compañías que actualmente buscan expandirse u operar en territorio venezolano difiere notablemente de lo observado en años anteriores. La analista señaló que el fenómeno abarca tanto a grandes multinacionales con presencia histórica consolidada que amplían sus operaciones —como Chevron, Eni, Repsol y Shell— como a nuevos actores que ingresan bajo marcos contractuales revisados, entre los que figuran GeoPark, Hunt Oil, Fluxus Oil, Gas & Energy, y North American Blue Energy Partners (NABEP).

El impacto de NABEP y la reactivación en el lago de Maracaibo

El informe resalta de manera particular el desempeño de NABEP, firma que ha expandido considerablemente su posición mediante su participación en las antiguas operaciones de Petrozamora, previamente vinculadas a capitales rusos en la cuenca del lago de Maracaibo. De acuerdo con las estimaciones de Rystad Energy, la reactivación de pozos y la perforación de relleno en esta zona estratégica han permitido que la producción combinada de dichos activos se eleve de unos 90.000 barriles por día (bpd) a finales de 2024 a casi 200.000 bpd en la actualidad, demostrando el potencial de recuperación rápida de los yacimientos tradicionales.

Proyecciones de producción y el desafío de la infraestructura

Bajo un escenario donde el despliegue de capital, la disponibilidad de taladros y los servicios petroleros aumenten conforme a los requerimientos técnicos, Rystad Energy proyecta que la producción venezolana de crudo podría alcanzar los 1,6 millones de bpd para el año 2028, y escalar hasta los 1,8 millones de bpd en 2030. No obstante, la consultora advierte que el principal cuello de botella para materializar estas metas es de carácter estrictamente operativo.

La firma Baker Hughes reportó apenas dos plataformas de perforación activas en Venezuela durante el mes de agosto, una cifra sumamente distante del objetivo de 93 plataformas planteado por el Ministerio de Hidrocarburos para 2028. Rystad estima que, para sostener la trayectoria de crecimiento proyectada, la actividad operativa real tendría que alcanzar al menos 50 plataformas activas en 2028 y cerca de 80 para el año 2030.

Nuevas alianzas y horizontes de inversión

A pesar de las limitaciones logísticas, el apetito de los inversores continúa en ascenso. El análisis apunta a movimientos estratégicos recientes que incluyen acuerdos de Continental Resources y TotalEnergies, así como conversaciones exploratorias de ExxonMobil sobre un eventual retorno al país. Asimismo, se destaca el avance de un inversionista vinculado a Turquía en el campo productor CEMA, y los acuerdos de cooperación suscritos por la proveedora de servicios Halliburton con las firmas Eneva y WESCA para explorar nuevas oportunidades de desarrollo de hidrocarburos en la nación caribeña.

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