En medio de crecientes tensiones, Venezuela denuncia que Estados Unidos busca un incidente para justificar agresión militar en el Caribe, según Vladimir Padrino López.
El ministro de Defensa afirmó que el relato del narcotráfico se agotó, y ahora Washington recurre a provocaciones para legitimar una intervención armada en la regiónAporrea.
Durante ejercicios militares en Trinidad y Tobago, el Comando Sur estadounidense intensificó su presencia, generando alarma en Caracas por su cercanía geográfica y estratégica.
La vicepresidenta Delcy Rodríguez alertó sobre un ataque de falsa bandera, presuntamente coordinado desde aguas limítrofes con participación de mercenarios vinculados a la CIA.
La FANB se mantiene alerta porque Estados Unidos busca un incidente para justificar agresión militar en el Caribe
Rodríguez denunció que la primera ministra trinitense actúa como colonia militar subordinada, renunciando a la soberanía nacional frente a intereses imperiales.
El destructor USS Gravely ya se encuentra en Trinidad y Tobago, y se espera la llegada de la Unidad Expedicionaria 22 del Cuerpo de Infantería de Marina.
Padrino López aseguró que la Fuerza Armada Nacional Bolivariana está preparada para defender la soberanía ante cualquier provocación extranjera en sus costas, especialmente frente a una posible agresión militar por parte de Estados Unidos.
El Pentágono anunció el despliegue del portaaviones USS Gerald Ford, el más grande de su flota, como parte de su estrategia en el Caribe.
La narrativa oficial venezolana sostiene que la guerra comienza con desinformación, manipulación y mentiras, y que esta situación no es la excepción.
El Gobierno venezolano considera que estos ejercicios no son defensivos, sino una operación colonial de agresión militar encubierta.
La comunidad internacional observa con preocupación el aumento de tensiones, mientras organizaciones piden evitar una escalada bélica en la región.
Venezuela insiste en que la paz regional está en riesgo, y llama a los pueblos caribeños a rechazar la militarización impuesta por potencias extranjeras.
La historia se repite cuando los intereses geopolíticos se imponen sobre la diplomacia, y los pueblos pagan el precio de decisiones ajenas, como ocurre con la agresión militar de Estados Unidos.
Es momento de exigir transparencia, diálogo y respeto mutuo, antes de que la región se convierta en escenario de una guerra innecesaria.
