Messi se fue de Barcelona y está cada vez más cerca de convertirse en nuevo jugador del París Saint-Germain, de Francia. Cuando todos los caminos parecían conducir a la renovación con el club de toda su vida, después de varios meses turbulentos durante la temporada pasada, las negociaciones de los últimos días no llegaron a buen puerto y, sin dejar margen a la especulación, el conjunto culé y el presidente Joan Laporta confirmaron el final.
La Pulga se despidió ayer a través de una conferencia en el Camp Nou y se lo espera en las próximas horas en París.
La afición parisina espera ilusionada al astro argentino: «Es un dios, una leyenda», comentan en el aeropuerto de Le Bourget.
Ese aeródromo, a 17 kilómetros al norte de París, es el lugar previsto para el aterrizaje antes de cerrar los últimos detalles del contrato y pasar el reconocimiento médico. Cientos de hinchas se desplazaron allí este domingo, y este lunes volvió a ser escenario de la espera.
Mehmbt, de 16 años, llegó a las dos de la mañana, acompañado de su hermano mayor y ha dormido en el coche para intentar hacerse una foto con él: «Es una leyenda. Que venga a París ha sido una sorpresa, pero también un sueño», cuenta a EFE.
«Todos estamos impacientes», añade Hugo, otro aficionado. La ilusión comenzó a ser factible cuando el jueves se anunció que Messi no iba a continuar en el Barcelona, y ese mismo día el protagonismo se volcó en el PSG.
«Con Messi, Neymar, Mbappé, Di María, Marquinhos, Verratti y todo el equipo, estamos obligados a soñar», recalca sobre la voluntad de los qataríes de triunfar más allá del campeonato nacional y de hacerse por fin con la Liga de Campeones.
Agencias
