La comunidad de Fundo Anaco despertó con una tragedia que estremeció a todo el estado Anzoátegui: el femicidio en Anaco de Mirelia Maita Martínez.
A sus 31 años, Mirelia fue víctima de una brutal agresión por parte de su pareja sentimental, Jesús Rafael Hernández, alias “el chino”, de 61 años.
El ataque ocurrió en su vivienda compartida, donde la joven recibió múltiples golpes en la cabeza con un objeto contundente, presuntamente un tubo metálico.
Tras el hecho, la trasladaron al Hospital Angulo Rivas, pero debido a la gravedad, la remitieron al Hospital Universitario Luis Razetti de Barcelona.
Lamentablemente, Mirelia no sobrevivió. Su madre, devastada, denunció el caso ante la Policía Municipal de Anaco, señalando al agresor como reincidente.
Femicidio en Anaco expone fallas del sistema judicial
Según el comisario Pedro Pablo Parra Escala, la denuncia reveló que Hernández ya había agredido a Mirelia en ocasiones anteriores sin consecuencias legales.
Funcionarios de Polianaco lograron detener al agresor en el sector Fundo Anaco, poniéndolo a disposición del Cuerpo de Investigaciones Científicas (Cicpc).
A pesar de contar con leyes que protegen a las mujeres, la justicia de género en Venezuela sigue siendo una promesa incumplida. Organizaciones civiles denuncian que muchas víctimas no reciben atención adecuada ni protección efectiva por parte del Estado.
Este caso ha generado indignación nacional, movilizando a colectivos feministas que exigen justicia y reformas urgentes en el sistema judicial venezolano.
El femicidio en Anaco se suma a una alarmante lista de mujeres violentadas, muchas de ellas ignoradas por las autoridades competentes. Es necesario que la sociedad y el Estado actúen con firmeza para erradicar la violencia de género en todas sus formas.
Cada historia como la de Mirelia deben contarlda, no solo para honrar su memoria, sino para evitar que se repita.
La justicia no puede seguir siendo tardía ni selectiva. El silencio institucional también mata, y deben enfrentarlo sin excusas.
