Luego de que la UEFA mudara la final de la Champions League de San Petersburgo a París, la FIFA tomó sus primeras medidas. Además de condenar el uso de la fuerza y pedir el restablecimiento de la paz, la Mesa del Consejo de la entidad siguió las recomendaciones del Comité Olímpico Internacional en estos casos y determinó, entre otras sanciones, quitarle la localía a Rusia y no permitirle utilizar la bandera ni el himno a su representativo en compromisos internacionales, debiendo presentar bajo el paraguas de la Federación local.
Al mismo tiempo, la FIFA advirtió que “continuará su diálogo continuo con el COI, la UEFA y otras organizaciones deportivas para determinar cualquier medida o sanción adicional, incluida una posible exclusión de las competiciones”.
Las sanciones son:
No se jugará ninguna competición internacional en el territorio de Rusia y los partidos de «local» se jugarán en territorio neutral y sin espectadores.
La asociación miembro que represente a Rusia participará en cualquier competición bajo el nombre de «Unión de Fútbol de Rusia» (RFU) y no «Rusia».
No se usará la bandera ni el himno de Rusia en los partidos donde participen equipos de la «Unión de Fútbol de Rusia».
Gianni Infantino, titular de la entidad que rige el fútbol a nivel mundial, había expresado su preocupación. “Me he quedado impactado por lo que he visto. Estoy preocupado por esta situación. La FIFA condena la utilización de la fuerza por parte de Rusia. La violencia nunca es una solución. Pedimos a todos los actores que se restaure la paz a través de un diálogo constructivo”, había afirmado el dirigente. La Federación aceptó el pedido de Polonia de no disputar en territorio ruso el encuentro por Eliminatorias del 24 de marzo.
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