En las redes locales, la marca Shein ya se ha hecho sentir: desde individualidades que venden la ropa vía internet y la envían por delivery hasta quienes han abierto espacios en distintos puntos de Caracas que muestran enormes paquetes atiborrados de ropa que  ofrecen por 6 dólares cada pieza, una ganga aquí y en China. Y tal como en la web de Shein, las fotos en Instagram o Facebook no solo mienten en cuanto a la calidad de las telas sino que esconden cualquier atisbo de sospecha sobre las centenares de críticas que han recibido la marca desde demasiados frentes.

Críticas que aseguran que los químicos que contienen sus telas son altamente peligrosos para la salud y contaminan el medio ambiente, mientras otros revelan las condiciones infrahumanas en que trabajan los obreros de la empresa.

Por un lado, se les acusa de explotación y negación de los derechos de sus trabajadores, algo que evidenció un documental realizado por la cadena británica Channel 4 («Inside the Shein Machine») donde la periodista Iman Amrani logró hacerse pasar por una de los empleadas de las fábricas de la firma en China para comprobar que trabajan 18 horas diarias, violando las leyes del país donde la jornada no se puede prorrogar más allá de las 40 horas semanales.

A cambio de eso, los obreros reciben un salario de 600 dólares al mes  siempre que realicen un mínimo de 500 prendas cada día. Es decir, 15 000 prendas cada mes, lo que equivale al pago de 0.02 céntimos por cada pieza terminada. Pero los capataces de la empresa, valorada recientemente en más de 96.000 millones de dólares, están adiestrados para presionar a los trabajadores (en su mayoría mujeres) con restarles dinero de la nómina por «baja productividad». O si se equivocan en algo, pueden ser multados hasta con dos tercios de su salario diario. Hasta ahora, la única acusación que ha respondido la empresa fue la de que no  utiliza mano de obra infantil en sus fábricas, algo sobre la cual hubo sospechas iniciales.

Pero lo más grave de la marca Shein son las secuelas para el consumidor, a quien le puede importar muy poco la forma en que se fabrique la ropa siempre que sea barata. Según   la  organización Greenpeace y la Canadian Broadcasting Corporation, Shein utiliza en sus telas  utilizar sustancias químicas peligrosas para la salud y el medio ambiente.

«Siete de un total de 47 productos textiles de SHEIN analizados (es decir, un 15 por ciento) contienen sustancias químicas en límites superiores a los permitidos», señaló el informe  publicado en noviembre pasado.

Cinco de los productos superan los límites de concentración de sustancias químicas en más de un 100 por ciento, mientras que quince contenían sustancias a niveles preocupantes.

«Los ftalatos están presentes en niveles muy altos en los zapatos, así como los formaldehídos en las prendas infantiles», determinaron. De acuerdo con el Instituto Nacional del Cáncer, la exposición constante a formaldehídos puede generar desde irritación en la piel y la garganta hasta cáncer y leucemia en los trabajadores que estén en contacto con este químico.

Los expertos también señalan que el químico ftalatos es un disruptor endocrino, lo que significa que interfieren con las hormonas. «La exposición crónica afecta el funcionamiento de muchos órganos, con un impacto negativo sobre la posibilidad de quedar embarazada, el crecimiento y el desarrollo de los niños y el sistema reproductivo en adolescentes». 

Otra investigación realizada por Canadian Broadcasting Corporation sobre la ropa de la marca Shein, también reveló que dichas prendas cuentan con niveles elevados de plomo, ftalatos y sustancias de perfluoroalquilo y polifluoroalquilo, sustancias químicas relacionadas con problemas de salud. 

Shein saca un promedio de mil nuevos estilos de ropa para mujeres por día  donde el 85 por ciento están hechos con poliéster, material a base de plástico, como lo son también el  nailon, acrílico o elastano. Y las mezclas de estos químicos no solo hacen que el proceso de reciclaje de desechos textiles sea aún más difícil sino que, como en las advertencias de las cajas de cigarrillos, se podría asegurar que «estos productos son dañinos para la salud».

elcooperante

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