Adriana Peroza Soto, una joven manicurista asesinada en Barinas, se convirtió en símbolo de una tragedia que estremece a toda Venezuela por su crudeza.
Mientras realizaba un servicio en Obispo, Adriana recibió la visita de José Rafael Balza, de 55 años, quien mantenía una relación ocasional con ella.
El Cicpc confirmó que Balza le entregó dinero varias veces. Adriana decidió terminar el vínculo sentimental, lo que provocó una reacción violenta en él.
Balza exigió que le devolviera el dinero. Ella se negó. Entonces, él comenzó una discusión que terminó en un acto de violencia fatal. manicurista asesinada
El hombre sacó un arma blanca y cortó su cuello. Adriana intentó huir, pero cayó a pocos metros, sin poder pedir ayuda.
Los vecinos la llevaron a un centro de salud cercano. Los médicos intentaron reanimarla, pero no lograron salvarla por la gravedad de la herida.
Los funcionarios del Cicpc rastrearon al agresor y lo capturaron en la misma localidad. El Ministerio Público asumió el caso para su judicialización.
Manicurista asesinada tras negarse a devolver dinero exigido por su agresor
La noticia generó indignación en redes sociales. Usuarios exigieron justicia y mayor protección para mujeres en situaciones de vulnerabilidad emocional y económica.
Organizaciones feministas denunciaron que este crimen refleja una peligrosa normalización de la violencia en relaciones informales o no reconocidas socialmente.
Cada semana, ONG especializadas reportan casos similares en distintas regiones del país. La historia de esta manicurista asesinada no es un hecho aislado.
El femicidio reabre el debate sobre políticas públicas efectivas para prevenir y sancionar la violencia de género en Venezuela.
Familiares y amigos convocaron una vigilia en su memoria. Exigen que su muerte no quede impune ni sea olvidada por las autoridades.
La sociedad venezolana debe transformar su cultura machista. Solo así se evitarán más casos como el de esta manicurista asesinada en Barinas.
