Abrazada por una densa vegetación y enormes edificios, así se encuentra la afamada “Laguna Negra de La Bonita”. Sus oscuras aguas y enigmática tranquilidad aturden a más de uno en pleno municipio Baruta. Dicen que hace 60 años fue una cantera, pero una fuerte inundación formó esta asombrosa fosa. Desde entonces, han ocurrido hechos espeluznantes que desencadenan una gran interrogante: Realmente, ¿cuál es el misterio que envuelve este lugar?
No es un secreto que muchas personas han perdido la vida en aquel tenebroso lago. La aparición de una desconsolada novia vestida de blanco que se pasea en la orilla, niños que espantan a algunos visitantes, una antigua retroexcavadora en su interior, son algunas de las leyendas macabras que nos ponen la piel de gallina. La Patilla conversó con el periodista Elías Rodríguez para conocer la verdadera historia detrás de un destino tan impresionante y al mismo tiempo letal.
Elías Rodríguez Azcárate es un audaz periodista, productor audiovisual, viajero y defensor incansable de los tesoros que nos rodean. Su experiencia es la brújula que guía sus pasos, Con mochila en mano, dedicación y profesionalismo explora los misterios de la naturaleza y lleva consigo una pasión inquebrantable por el turismo venezolano. Uno de sus últimos contenidos para plataformas digitales nos llevó a la singular Laguna Negra de La Bonita, ubicada en el municipio Baruta del estado Miranda.
Paraje “encantado”
Con un tono inspirador y una voz llena de entusiasmo, Azcárate, baruteño desde la cuna, relató cómo este escenario natural capturó su atención desde que era un niño. “La primera vez que vi la laguna fue en esos años en que estaba yendo al colegio”, contó. “Pasábamos justo por donde está La Bonita y ahí se veía la laguna desde arriba”.
Desde entonces, se despertó la curiosidad de Elías y no tardó en emprender una búsqueda de conocimiento sobre la formación de este paraje. Con el paso del tiempo, descubrió que la Laguna Negra fue una cantera en los años 60.
“Una de las máquinas perforó una veta de agua subterránea y se inundó, como suele ocurrir con las canteras”, explicó. Este fenómeno no es exclusivo de este rincón venezolano, ya que existen ejemplos similares alrededor del mundo. Azcárate, quien ha ampliado su perspectiva al viajar por diversas tierras, mencionó un espacio similar que encontró en Chile, país al que migró hace 5 años.
“Hay una laguna llamada Las Canteras de Deuco, al sur de Chile, que actualmente tiene dos pozos, uno que es privado, donde pagas un acceso y lo tienen perfecto. Puedes entrar ahí, hacer kayak, hacer pádel, es todo natural y bien organizado. Otra parte que está abierta al público, puedes bañarte, pero como todo, ha habido muchos accidentes, personas que se lanzan desde muy alto y han muerto al chocar contra las rocas. Tuve la oportunidad de visitarlas, así que de primera mano puedo decir que existen y que es un lugar maravilloso”.
El testimonio directo de Elías nos permite embarcarnos al corazón de esta fascinante historia natural. Su descripción tan vívida nos traslada a las cercanías de esta laguna y plasma en nosotros una imagen poco usual que contrasta con los paisajes que acostumbramos a frecuentar en la Gran Caracas.
“A mí siempre me ha parecido como el cráter de un volcán, porque tiene estas formaciones rocosas a su alrededor, producto de lo que excavaron las máquinas en la cantera y se creó esta especie de cráter donde actualmente está la laguna. Se encuentra rodeada por uno de sus lados de estas rocas gigantescas y una montaña, y en el lado opuesto por los edificios que construyeron ahí, justo en la orilla”, dijo.
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