La Guardia Costera de Estados Unidos anunció en las últimas horas el reforzamiento de su presencia en el Caribe con el uso de drones de despegue vertical (V-BAT) y sistemas aéreos remotos que permiten vigilancia y apoyo de puntería en tiempo real.
A bordo del USCGC Stone, las tripulaciones operaron estos sistemas avanzados, parte de la iniciativa Force Design 2028, que busca llevar la tecnología directamente a la línea de acción, proporcionando una «ventaja decisiva» frente a actividades ilícitas.
Este mes, Washington atacó embarcaciones sospechosas de narcotráfico, dejando al menos 17 muertos, incluyendo incidentes en aguas venezolanas interceptadas por la Guardia Costera.
Según el Departamento de Estado, la estrategia de Washington apunta a “desmantelar y eliminar organizaciones terroristas extranjeras” que operan en la región y “liberar al Hemisferio Occidental de la influencia de los narcoterroristas que han proliferado”.
En un video compartido en X, la administración Trump aseguró que estas medidas son parte de “acciones audaces y decisivas para proteger a nuestros ciudadanos y apoyar a nuestros vecinos regionales en la lucha contra la destrucción” y destacó que, en lo que va del año, Estados Unidos ha desmantelado 30 organizaciones criminales catalogadas como terroristas.
Por su parte, Caracas denuncia que estas operaciones forman parte de una “guerra no declarada” contra Venezuela, con objetivos sobre sus recursos naturales.
En la Asamblea General de la ONU, el canciller venezolano Yván Gil calificó estas acciones como una “agresión militar e inmoral” impulsada principalmente por Estados Unidos y responsabilizó a Washington de financiar golpes de Estado y conspiraciones que «buscan frenar el proyecto político iniciado por Hugo Chávez y continuado por Nicolás Maduro».
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