Durante la visita del almirante Alvin Holsey, jefe del Comando Sur de EE.UU., Antigua y Barbuda reafirmó su neutralidad estratégica en el Caribe. El primer ministro Gaston Browne aseguró que su país no tiene interés en albergar activos militares extranjeros.
“Somos amigos de todos y enemigos de nadie”, declaró Browne, dejando claro que no desea involucrarse en tensiones regionales. Esta postura se dio mientras Holsey también visitaba Granada, donde se evalúa una solicitud de EE.UU. para instalar radares y personal técnico en el Aeropuerto Internacional Maurice Bishop.
La neutralidad estratégica en el Caribe se convirtió en el eje del mensaje de Browne. Además, subrayó que Antigua y Barbuda está feliz de no tener bases militares de ninguna potencia extranjera.
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Aunque respeta la decisión de Granada, Browne afirmó que la Organización de Estados del Caribe Oriental (OECO) y Caricom podrían expresar su oposición si se sienten presionadas. Esta declaración refuerza el compromiso regional con la soberanía.
Por su parte, el Gobierno de Granada aseguró que cualquier decisión se tomará considerando la seguridad pública y el interés nacional en una neutralidad estratégica en el Caribe. La visita de Holsey busca fortalecer la cooperación en seguridad y enfrentar desafíos como el tráfico ilícito y la delincuencia organizada.
En paralelo, el presidente Donald Trump confirmó un “ataque cinético letal” en el Caribe, cerca de Venezuela. El operativo resultó en la muerte de seis presuntos narcoterroristas, lo que intensifica el debate sobre la militarización en la región.
La neutralidad estratégica en el Caribe, repetida por Browne, marca un precedente. Su mensaje resuena como un llamado a la autonomía regional y a la paz. Antigua y Barbuda se posiciona como un actor firme, que prioriza la estabilidad sobre alianzas militares.
