Una familia cristiana fue expulsada de su aldea en India por seguir a Jesús. La frase clave no negaré a Cristo jamás encabeza esta historia de fe y persecución. El padre, su esposa y sus hijos enfrentaron amenazas, ataques y la destrucción de su hogar por no renunciar a su fe.
Todo comenzó cuando el hombre presenció la sanidad milagrosa de su esposa, gravemente enferma. Tras agotar sus recursos médicos, un pastor oró por ella y se recuperó. Ese momento marcó el inicio de su conversión. “Conocimos el amor y el poder de Dios”, declaró el esposo.
Sin embargo, la comunidad hindú reaccionó con hostilidad. Durante tres años, la familia soportó persecución constante. En septiembre, las amenazas se intensificaron. Su madre le advirtió que los aldeanos planeaban matarlo. Su hermano menor le pidió que huyera para salvar su vida.
El hombre escapó esa noche, esperando regresar cuando todo se calmara. Al día siguiente, recibió un ultimátum: debía negar a Jesús o perder su casa. Respondió con firmeza: “Jesús sanó a mi esposa. No puedo negarlo ahora. No negaré a Cristo jamás”.
Los radicales expulsaron también a su esposa e hijos. Les gritaron: “Ve a tu Dios, que Él te proteja”. Poco después, destruyeron su vivienda y los excomulgaron oficialmente. La familia caminó 80 kilómetros hasta encontrar refugio entre otros cristianos que se conectaron con el mensaje: «No negaré a Cristo jamás».
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A pesar de todo, el padre expresó su convicción: “Seguiré a Jesús, pase lo que pase. Nadie puede quitarme la vida sin la voluntad de Dios”. Reconoció que volver a la aldea sería imposible, pues los líderes prometieron eliminar todo vestigio cristiano.
India ocupa el puesto 11 en la Lista Mundial de la Persecución 2025. Historias como esta reflejan cómo la oración, el testimonio y la fidelidad siguen venciendo las tinieblas. El mensaje no negaré a Cristo jamás se convierte en símbolo de resistencia espiritual.
La fe de esta familia inspira a miles. En medio del dolor, su esperanza permanece intacta. La luz de Cristo sigue brillando, incluso en los lugares más hostiles.
