La diáspora venezolana creció en la Gran Manzana, en cuestión de 22 meses, de una forma meteórica: ¡En un 1.000%!

En ese corto espacio de tiempo, también aparecieron una serie de estigmas en el epicentro de comunidades hispanas, que asocian particularmente a estos “recién llegados” con etiquetas muy negativas. Hoy para esta comunidad, ya no es solo un desafío integrarse a una ciudad complicada, costosa y multicultural, sino también a expresiones de rechazo muy difíciles de ocultar.

Toda esta tendencia ha sido atizada por una secuencia de hechos criminales que saltaron a los titulares nacionales durante las últimas semanas.

“Desgraciadamente para una gran mayoría que ha venido a trabajar, a pagar impuestos y aportar con su gran talento, la terrible conducta criminal y el comportamiento de un grupo, ha creado narrativas que nos colocan a todos injustamente en un mismo lugar. Reconocemos que hay connacionales que han tenido comportamientos terribles aquí y en otros países”, describe Pedro de Llano, un profesor universitario y creador de contenidos en plataformas digitales.

La Patilla

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1 comentario

  1. Aquí se refleja la famosa paradoja de las mil cosas:
    Usted puede hacer mil cosas buenas, excepcionales,
    pero, pero, pero…
    Hace una medio mal, y está se encarga de tumbar y borrar las otras 999…

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