El incidente en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía generó atención nacional. Autoridades retuvieron al cardenal Baltazar Porras y notificaron pasaporte bloqueado.
El purpurado viajaba acompañado por el doctor José Antonio Rodríguez, Gran Prior de Venezuela de la Orden Militar y Hospitalaria de San Lázaro de Jerusalén.
Ambos se dirigían hacia España, vía Colombia, para participar en una ceremonia solemne de investidura. Funcionarios de inmigración intervinieron y procedieron a detener el embarque.
La orden religiosa emitió un comunicado oficial, firmado por su canciller José Leonardo Carta Tirado. El texto calificó el hecho como atropello y retención injustificada.
Según el documento, las autoridades confiscaron el pasaporte venezolano del cardenal, bajaron su equipaje del avión y notificaron prohibición indefinida de salida del país. pasaporte bloqueado
El cardenal presentó además su pasaporte diplomático del Estado Vaticano, emitido por su dignidad cardenalicia. Pese a ello, las autoridades mantuvieron la negativa de embarque.
Denuncia internacional por pasaporte bloqueado
El comunicado denuncia que el cardenal recibió trato humillante. Incluyó la requisa de sus efectos personales y vestimenta mediante utilización de perros antidrogas durante la inspección.
El Gran Priorato de Venezuela consideró los hechos como violación flagrante del Derecho Internacional, especialmente de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas vigente. pasaporte bloqueado
La institución elevó la denuncia formal a la Secretaría de Estado del Vaticano y al Gran Priorato de España. Solicitó restitución inmediata de documentos confiscados.
Entre las exigencias planteadas se incluyó garantía plena para libre tránsito internacional del cardenal Porras. También respeto a la inmunidad diplomática reconocida internacionalmente.
Organizaciones como Provea reportaron que el cardenal ya regresó a su residencia en Caracas. Se encuentra bien físicamente, aunque el incidente generó preocupación en sectores religiosos.
El caso se enmarca dentro de un patrón de restricciones hacia representantes de la Iglesia. El cierre concluye con referencia reiterada al pasaporte bloqueado.
