Luis Ratti presentó ante el Tribunal Supremo de Justicia una solicitud formal para iniciar la revocatoria de nacionalidad en Venezuela a figuras opositoras.
La acción incluye a María Corina Machado, Edmundo González, Juan Guaidó, Julio Borges y otros dirigentes políticos que actualmente se encuentran fuera del país por razones políticas.
También figuran periodistas como Carla Angola, Orlando Avendaño y Nitu Pérez Osuna, quienes han denunciado persecución y censura desde sus plataformas digitales en el exilio.
Según Ratti, la revocatoria de nacionalidad en Venezuela busca “proteger la soberanía nacional” frente a lo que considera acciones que atentan contra la institucionalidad venezolana.
Aunque no existe precedente jurídico claro, el dirigente asegura que la Constitución permite revisar casos excepcionales que comprometan la identidad nacional y la seguridad del Estado.
Revocatoria de nacionalidad en Venezuela: ¿medida legal o presión política?
La solicitud ha generado reacciones diversas. Algunos sectores oficialistas la respaldan, mientras que organizaciones de derechos humanos la califican como una amenaza a la disidencia.
Edmundo González, expresó que esta maniobra de revocatoria de nacionalidad en Venezuela busca desviar la atención de los verdaderos problemas que afectan a los venezolanos actualmente.
En redes sociales, usuarios debaten sobre el alcance legal de esta solicitud y sus implicaciones para el ejercicio democrático y la libertad de expresión.
Expertos constitucionalistas advierten que la nacionalidad es un derecho fundamental, y su revocatoria debe cumplir estrictos parámetros legales y garantías procesales.
Por su parte, el TSJ aún no ha emitido respuesta oficial a la revocatoria de nacionalidad en Venezuela, aunque se espera que evalúe la solicitud en los próximos días, según fuentes judiciales.
La comunidad internacional observa con atención este nuevo episodio, en medio de llamados a respetar los derechos civiles y políticos de todos los ciudadanos venezolanos.
Este caso podría marcar un precedente delicado en la historia institucional del país, donde la nacionalidad se convierte en instrumento de disputa política.
